La cobertura mediática del asesinato de le magistrade Ociel Baena puso en evidencia las tensiones existentes entre los derechos humanos, la diversidad de género y el tratamiento informativo en México. A un año de su asesinato, este artículo analiza cómo algunos medios abordaron el caso, y destaca los desafíos y omisiones que persisten en la narrativa mediática frente a las violencias estructurales que enfrenta la comunidad LGBT+.
El 13 de noviembre de 2023, los noticiarios matutinos de México —en radio, TV y redes sociodigitales— daban la noticia de la muerte de le magistrade Jesús Ociel Baena, y de su pareja Dorian Herrera, abogado. Baena fue le primer magistrade electoral no binarie en América Latina, cargo que desempeñaba en el Tribunal Electoral de Aguascalientes. Desde el tercer estado de la República con mayor cantidad de personas católicas, y donde predominan posturas conservadoras, Baena utilizó su posición para promover los derechos de las personas LGBTQ+, desafiando normas tradicionales y visibilizando identidades no binaries.
Uno de sus aportes más significativos fue la promoción del reconocimiento legal de las personas no binaries en documentos oficiales. Baena impulsó un litigio estratégico para que la credencial de elector del Instituto Nacional Electoral (INE) incluyera una opción no binaria en el campo de género, representada con una «X»; y fue también la primera persona en el país en tener un pasaporte con género no binario.
El Financiero Bloomberg publicaba esa mañana el videorreportaje “Magistrade Jesús Ociel Baena, es localizade sin vida. Esto es lo que sabemos”:
…según reportes de medios locales, la primera información apunta a que le encontraron en su domicilio (…), junto con quien se sospecha era su pareja; ambos fueron encontrados sin vida. De acuerdo con el Secretario de seguridad pública de Aguascalientes, Manuel Alonso García, no se encontraron huellas de violencia o disparos de arma de fuego en el lugar.
Para esa misma noche, la comunidad LGBTIQ+ de las diferentes ciudades del país, y en particular la comunidad no binarie, ya había convocado a manifestaciones; pues la intuición colectiva empezaba a ver cómo los medios, impulsados por las versiones apresuradas de la Fiscalía de Aguascalientes, comenzaban a tratar el hecho como un “crimen pasional”. Durante ese primer día, se filtraron detalles y fotografías de la escena del crimen ; la cantidad de sangre en la escena y los múltiples cortes en los cuerpos hechos con navajas de afeitar ponían en una evidente contradicción el dicho del Fiscal sobre la ausencia de violencia. ¿Qué sería “violencia” entonces?
En la Ciudad de México, miles de personas nos reunimos en la Estela de Luz, cerca de la Avenida Reforma, una de las principales de la ciudad y escenario de la mayoría de las marchas. Muchas personas portaban abanicos, emblema que siempre usaba le magistrade en sus videos de TikTok e Instagram. El sonido de los abanicos al desplegarse se convirtió en una especie de percusión de marcha, de aplauso combativo, de evocación de su memoria. Ahí estábamos las lenchas, las jotas, las maricas, lxs torcidxs, lxs trans*. Muchas entaconadas, otras recién saliendo del trabajo. Fue la primera vez en la historia del país que una multitud tan grande y politizada se reunía bajo el amparo de ese gran paraguas trans* del que daba orgullo —y dolor— ser parte.
“Crimen pasional, mentira nacional”, “aquí está la resistencia trans*, aquí se ve la furia enebé” y “lo no binario no es imaginario” fueron las principales consignas que se gritaron durante la concentración y a lo largo de la marcha que llegó hasta el Zócalo capitalino. Desde esa plaza principal, también se lanzaron discursos, se prendieron veladoras y se realizaron pintas para crear un gran altar a nivel de piso. La multitud reunida buscaba contrarrestar la narrativa hegemónica de la Fiscalía, apoyada por diversos medios: la de una sola versión de los hechos, a sus ojos la más probable: se mataron entre ellos, llegaron juntos al domicilio, nadie entró tras ellos, las cámaras no registran nada sospechoso, no hay evidencia de una tercera persona.
¿Por medio de qué recursos se crean estas versiones investidas de verdad? ¿Qué relatos sobre las personas LGBTQ+ ponen en circulación los medios de comunicación? ¿Con qué fines? ¿Qué hacen las audiencias, la ciudadanía, con esas versiones?
Un hecho indudable en la cobertura de esta lamentable pérdida es que los medios, desde los más progresistas hasta los más conservadores, se vieron ante la necesidad de nombrarle magistrade. En algunos casos se percibe cierto titubeo ante el artículo que debía preceder al cargo (“el” o “le”); en otros, plena seguridad y adecuación del resto de los adjetivos referidos al suceso: encontrade, asesinade, originarie, impulsore, etc. Otros más entrecomillaron “magistrade” como si se tratara de un apodo, o como si intentaran señalar una incorrección con la que no se está de acuerdo desde la línea editorial.
Sin embargo, esta situación nos deja ver un atisbo de cambio en el habitus (Bordieu, 1998), una pequeña dislocación en el modo en que las personas, al menos las no binarias, entendemos nuestro lugar frente al mundo, y también en la manera en que el mundo nos mira y nos conoce. Este ligero cambio en el lenguaje mediático (y su consecuente discusión pública), a veces seguro y reivindicativo, a veces indeciso e inconsistente, se siente ya como una desarticulación del lenguaje dominante, y también como un llamado a explicar la realidad de las personas no binaries a una escala nacional. (Algunos ejemplos: “¿Qué significa ser no binarie?”, “¿Qué significa ser no binario como el fallecido magistrade Jesús Ociel Baena?” y “Cuál es el género no binario, identidad que representaba le magistrade Ociel Baena.”)
La cobertura de Ciro Gómez Leyva
Los espacios informativos de Gómez Leyva, tanto en radio como en TV y sus versiones multiplataforma, tienen una alta audiencia. Es un periodista de larga trayectoria y uno de los más reconocidos, sobre todo por sectores conservadores en México.
El 14 de noviembre de 2023, un día después de la muerte de Jesús Baena y Dorian Herrera, su programa en vivo en YouTube se emitía con el título: “Así habría ocurrido la muerte de magistrade Ociel Baena”.
El programa inicia con las palabras del padre de Ociel, quien señala que no cree en la versión de la Fiscalía y que es “una vergüenza dejar que la justicia emita ese tipo de juicios”. En seguida entra Gómez Leyva con una especie de editorial que da apertura al reportaje:
Buenas noches. Es comprensible el dolor y es entendible la indignación por las dos personas muertas en Aguascalientes, pero al momento, dos días después, nadie, nadie, puede probar que una tercera persona haya estado presente en el lugar del crimen. ¿Si sólo eran dos personas, si sólo fueron dos personas, se puede hablar de que la versión de la Fiscalía de Aguascalientes es una mentira nacional? Y la versión más sencilla muchas veces es la más posible: una persona asesinó a la otra y luego se suicidó.
El concepto de dominación masculina, de Pierre Bourdieu (1998), puede servir como puente de acceso para indagar en los campos de poder que se presentan en esta cobertura; es decir, para mostrar las estructuras de interacción mediante las cuales se desarrollan y reproducen las relaciones de dominación de género, en las que los hombres, generalmente en posiciones de ventaja, controlan y acumulan distintos tipos de capital, lo cual termina por reforzar su superioridad simbólica y material, y por perpetuar la estructura patriarcal que naturaliza las desigualdades de género (Amparán, 1998, p. 187).
La editorial de Gómez Leyva tiene un interés marcado por aludir a la expresión “mentira nacional” para disputar el significado que le conferimos las miles de personas que la gritamos; con ello, el periodista busca imponer su propia versión de la realidad. No hace un llamado a las autoridades a investigar de manera exhaustiva, a seguir otras líneas de investigación asociadas con las amenazas de muerte que había recibido le magistrade, ante las cuales el Estado le había asignado mecanismos de protección; no cuestionó dónde estaba esa protección al momento del crimen. El llamado que hace, en cambio, es a aceptar la versión de la Fiscalía, la “más sencilla”, la “más posible”.
A continuación, el periodista presenta un fragmento de la entrevista con el Fiscal de Aguascalientes, en la cual explica paso a paso cómo considera que sucedieron los crímenes (asesinato y suicidio) y revela que el análisis toxicológico en el cuerpo de Dorian Herrera dio positivo a metanfetaminas. En seguida, Gómez Leyva procede a hablar de Dorian:
Bueno, ¿quién era Dorian Herrera, la pareja del magistrade? De acuerdo con un perfil realizado por Excélsior, Dorian se desempeñaba como abogado, tenía 37 años, había sido modelo no muchos años atrás; en 2012, cuando tenía 26 años, participó en el concurso Mr. Model México como representante de Aguascalientes. Él compartía en sus redes sociales fotografías de sus viajes; ahí tenemos algunas, y sin embargo su relación con Jesús Ociel no era tema, no era motivo en sus perfiles.
Para Johan Galtung, la violencia cultural es “cualquier aspecto de una cultura susceptible de ser utilizado para legitimar la violencia directa o estructural”, (2003, p.6) y hace que éstas “aparezcan cargadas de razón —o por lo menos no malas—“ (p.8). Para el autor, este tipo de violencia nos muestra la forma en que se legitiman los actos de violencia estructural de tal forma que se vuelven aceptables a la sociedad por medio de un mecanismo psicológico de interiorización. Revelar datos sensibles sobre la vida de Dorian Herrera, estigmatizarlo por el consumo de estupefacientes y otorgar relevancia a la ausencia de fotografías (públicas) de la pareja en sus redes sociales son mecanismos de “violencia cultural” (Galtung, 2023), que no sólo buscan culpablilizarles de sus propias muertes, sino que como audiencia interioricemos el hecho de su culpabilidad y, con ello, legitimar la violencia estructural ejercida por el poder judicial, negándola o justificándola.
¿Cómo influye el poder simbólico de los medios en la construcción de la opinión pública? Ya hablé de las reacciones de protesta de diversas colectividades LGBT+; sin embargo, como contraparte también sería necesario hablar de las reacciones de la audiencia de Gómez Leyva a este programa. Son más de 1700 comentarios los que acumula la transmisión del programa, la gran mayoría de ellos con burlas y descalificaciones por el uso de la palabra “magistrade” y en acuerdo con la versión de la Fiscalía. A continuación una muestra de estos:
“Este tipo de personas son muy volatiles. Y si fue ‘pasional’ pues qué esperaban. Aparte, ya le hicieron una autopsia. Digo, son profesionales. Ah y ¿a poco la familia sabe la vida privada de todos sus integrantes? Lo lamento por la familia, se cuan doloroso puede ser.”
“Yo pienso qe fue pleito entre ellos dos los sellos son cabrones y pues la droga hace hacer puras pendejadas lo raro es qe nadie escucho nada… ”
“El ‘novio’ lo quiso chacalear, robar, extorsionar; el aboganster se puso perro y el novio lo mató enloquecido y luego se suicidó. Ya.”
“Ese es el problema con la comunidad dé las muchas letras Cómo se sienten ‘únicos y diferentes’ creen que son personas extraordinarias y no simples mortales Qué también tienen problemas de pareja como cualquier otra persona común y corriente Todo lo magnifican y lo exageran a su máxima potencia solo por pertenecer a la comunidad arcoiris (…).”
Rebecca J. Cook y Simone Cusack (2009) definen los estereotipos de género como aquellas creencias preconcebidas y generalizadas sobre las características o atributos que se supone que poseen o deberían poseer lxs miembros de un género en particular. Se trata de ideas simplificadas de cómo deben ser las personas con identidades sexogenéricas diversas, basadas en roles sociales y culturales; de ahí que la cobertura de Gómez Leyva dé pie a este espacio de expresión, donde la mayoría de su audiencia concuerda en este tipo de preconceptos y generalizaciones que el reportaje no ayuda a desmitificar; en cambio, contribuye a su construcción y consolidación, además de reforzar el mecanismo del “nosotros” frente a “los otros” (Chaher, S. 2024)
La agencia Presentes y Gatopardo: contrarrestar las narrativas discriminatorias
Afortunadamente, no toda la cobertura mediática del caso siguió esa misma línea. En ese sentido, la agencia Presentes, cuyo objetivo es visibilizar “las violaciones de derechos humanos a personas LGBTI+, defensorxs, mujeres indígenas y migrantes desde una mirada interseccional”, daría un ejemplo de cómo hacer periodismo con enfoque de derechos.
En la nota “Ociel Baena: Por qué es falso hablar de «crimen pasional»” aparecida en Presentes, Geo González y Melina Barbosa indican que la desinformación impulsada por algunos medios obstaculiza el acceso a investigaciones con perspectiva de género y derechos humanos. Además, el artículo alude a la cobertura de Ciro Gómez Leyva, señala el peligro que conlleva para las personas LGBT+ desconocer las situaciones de discriminación y violencia que vivimos cotidianamente, y explica por qué crear falsas narrativas del crimen atenta contra los Derechos Humanos.
Según el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género, el enfoque de derechos es un “marco conceptual que desde el punto de vista normativo se basa en las normas internacionales de derechos humanos y desde el punto de vista operativo está orientado a la promoción y protección de esos derechos” (2013). En el ámbito de la comunicación, junto con la perspectiva de género, “son un marco adecuado tanto para la producción como para el análisis de piezas comunicacionales” (Chaher, 2024b).
Por su parte, el portal Gatopardo publicaría un extenso reportaje, firmado por Mónica Cerbón, en el que, desde una perspectiva interseccional, ofrece un amplio contexto histórico del conservadurismo de Aguascalientes y habla sobre los recientes crímenes de odio por los que le magistrade temía por su vida, las amenazas de muerte que recibía y la violencia política de la que fue víctima. Sitúa además el panorama del estado actual de los derechos de la comunidad LGBT+, los cuales han sido frenados por el congreso local, conformado históricamente en su mayoría por el Partido Acción Nacional, que también gobierna la entidad, y cuyos lazos con la extrema derecha nacional también se mencionan en el reportaje.
Democratizar las prácticas comunicacionales es una labor cotidiana que no todos los medios están dispuestos a hacer. Como señala Sandra Chaher (2024a), “las estructuras de producción de los diferentes soportes comunicacionales deben democratizarse porque esto es un imperativo para el logro de la igualdad en la sociedad, es decir se trata de un tema de justicia social y política.” De tal forma, también la diversificación entre quienes construyen la comunicación es de suma relevancia para crear otras narrativas que pongan en primer lugar los derechos humanos de las personas de todos los sectores de la sociedad.
A un año del asesinato de Ociel Baena, el caso sigue marcado por la impunidad, con pocas respuestas claras sobre el avance de las investigaciones y la falta de justicia. Aunque su muerte impulsó un debate público sobre los derechos de las personas no binarias, las iniciativas de ley que surgieron tras este crimen han enfrentado resistencia en los espacios legislativos. Entre ellas, destacan propuestas para reconocer legalmente las identidades no binarias en documentos oficiales y garantizar mayores medidas de protección contra los crímenes de odio. Si bien algunos estados han dado pasos hacia la inclusión, la falta de voluntad política a nivel federal sigue siendo un obstáculo importante. En julio de este año, la familia de le magistrade decidió cerrar el caso debido a la incompetencia de la Fiscalía para abrir otras líneas de investigación. La memoria de Ociel se mantiene viva como un recordatorio de los retos pendientes para construir una sociedad más justa e igualitaria.
Referencias
Amparán, A. C. (1998). “La teoría de los campos de Pierre Bourdieu.” Polis México, 179-198.
Bourdieau, P. (1998). La dominación masculina. Barcelona: Anagrama.
Chaher, S. (2024a). “Derecho a la comunicación. Extremas derechas y comunicación.” Texto de clase. Módulo 2.Materia Prácticas comunicacionales. Diploma de comunicación, derechos humanos, género y diversidad.Comunicación para la Igualdad.
Chaher, S. (2024b). “Violencia simbólica, estereotipos discriminatorios y democratización de las prácticas comunicacionales.” Texto de Clase. Módulo I- Materia Prácticas comunicacionales. Diploma de comunicación, derechos humanos, género y diversidad.Comunicación para la Igualdad.
Cusack, R. J. (2010). Estereotipos de género. Perspectivas Legales Transnacionales. Profamilia.
Equipo Latinoamericano de Justicia y Género. (2013). Mejorar la comunicación para expandir los derechos. Herramientas para incorporar el enfoque de derechos en las coberturas periodísticas. ELA.
Galtung, J. (2003). Violencia Cultural. Gernika Gogoratuz.
Rodal, A. B. (2015). Mujeres en Medio(s). Propuestas para analizar la comunicación masiva con perspectiva de género. Fundamentos.
