Elma Correa (2024). Lo simple. Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. Premios Bellas Artes de Literatura 2022.
Cuando pienso en el canon literario me viene a la mente el capítulo VI de A través del espejo, el libro de Lewis Carroll de 1872. En cierta parte se narra el encuentro de Alicia con Humpty Dumpty, el odioso huevo antropomórfico y frágil que, sentado en un muro altísimo, mantiene el equilibrio para no caerse. Alicia está abajo, frente al muro, y desde ahí lo cuestiona. Humpty Dumpty, desde las alturas, le responde a la pequeña Alicia:
—Cuando yo uso una palabra —insistió Humpty Dumpty con un tono más bien desdeñoso— quiere decir lo que yo quiero que diga, ni más ni menos.
—La cuestión —insistió Alicia— es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
—La cuestión —cortó Humpty Dumpty— es saber quién es el que manda, eso es todo.
La hegemonía —y, en consecuencia, el canon— se podría explicar así de manera simple: sabiendo quién manda.
Desde finales del siglo pasado, la crítica literaria feminista ha analizado los roles que tienen los distintos sexos en el interior de un relato para mostrar cómo se reproducen ideológicamente las relaciones que existen en la sociedad.
Todo texto literario constituye alguna réplica de la sociedad; toda literatura modela un mundo. En estos modelos de mundo una autora o autor establece cómo se relacionan los personajes no sólo verbalmente, sino también a través de sus acciones: qué personajes mueren, qué personajes pierden, a cuáles les dan la voz directamente, a cuáles se escucha sólo por discurso indirecto, a quiénes se deja de lado en un texto. Son posturas ideológicas, elecciones éticas y estéticas, tomas de posición.
Establecer quién cuenta y desde qué punto de vista implica una elección: porque el que cuenta es quien manda, el narrador es quien tiene la palabra y tener la palabra es tener el poder.
La escritora mexicalense Elma Correa es autora de los libros Que parezca un accidente (Nitro Press, 2018), Mentiras que no te conté (UDG, 2021, con el que ganó el XX Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola 2021), Llorar de fiesta (BUAP, 2022), La novia del león (Nitro Press, 2024) y Lo simple (con el que ganó el Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí Amparo Dávila 2022).
Lo simple es un libro de seis cuentos narrados por mujeres, en primera y tercera persona, que desde un lugar muy concreto del mundo, el norte de México, se exploran a sí mismas y a la comunidad a la que pertenecen.
En “Supernova”, el cuento inicial, Correa le da la voz principal a una narradora niña, quien se enfrenta a revelaciones que hacen trepidar su vida, perder la inocencia y crecer. El cuento, lleno de ternura, nos quebranta al evidenciar lo doloroso que nos circunda, el abandono al que las infancias están sometidas.
En “Excusas genéricas”, los personajes de Correa mejoran la realidad añadiéndole elementos extravagantes. La cínica imaginación de la protagonista sirve para mentir, engañar y traicionar mientras a ella le mientan, la engañan y la traicionan; una psíquica falsa que embellece la realidad porque ella tiene el control de la historia.
En “I want to believe”, Correa nos muestra, con humor y de soslayo, la decadencia de uno de los íconos de la industria televisiva del siglo XX. La protagonista de la historia se encuentra con un David Duchovny quien, borrachísimo, la acompaña en una especie de abducción terrenal en la que ella termina descubriendo que la familia es el lugar que nos expulsa y al que queremos volver aunque ya no parezca nuestro.
“Who killed Rossie Larsen” es el cuarto cuento del libro en el que, tras una serie de acontecimientos hilarantes, a las protagonistas se les desvela el engaño y la traición que hacen mujeres contra mujeres antes de terminar sentadas bebiendo té caliente en tacitas, mientras recuperan cierta inocencia que el mandato del amor romántico les había arrebatado.
Probablemente mis dos cuentos favoritos son los que cierran el libro, “The Disney Affair” y “La fiebre del Tulipán”. Narrado en primera persona, en el primero dos amigas vencen metafóricamente al capital, a la hegemonía cultural, al mandato del amor romántico al derrumbar —en una carrera demente y llena de humor— a Mickey Mouse y a las princesas de Disney. Son dueñas de su historia y nos conducen con rumbo a la redención y a un mundo en el que ellas ganan. Mientras que en el segundo dos amigas tienen el sueño de irse a vivir a las playas de Sayulita, como si fueran cualquier gringo que llega a México, para disfrutar del Pacífico, pero nunca lo consiguen.

La prosa límpida de Correa nos muestra estos mundos femeninos terribles y dolorosos, embellecidos por acciones tan bien escritas que consiguen un goce estético porque te sitúan junto a las protagonistas, como si quien lee fuera también parte de la historia. En estos textos, la voz narrativa mezcla el desconcierto, la belleza, el desamparo y el humor con una soltura digna del premio que mereció. Todavía más: la postura ideológica de Correa se evidencia con la elección de la autora de centrarse en la experiencia femenina, sin intermediarios masculinos, para que las voces de las mujeres se alcen en plenitud.
Lo simple nos adentra en un universo narrativo en el que las múltiples realidades que viven las mujeres se entrelazan de manera íntima y conmovedora. Su enfoque en la vida cotidiana en la frontera con Estados Unidos se convierte en un testimonio poderoso de las complejidades de la experiencia en un contexto particularmente desafiante. Su cuidado por los detalles y la profundidad de las protagonistas revelan una sensibilidad única hacia las experiencias y los dilemas de quienes habitan en este espacio fronterizo. En las historias de Lo simple encontramos una prosa que destila consciencia estética, con escenarios que se construyen con precisión y belleza. La narrativa de Correa es directa y audaz, teje imágenes que conmueven y muestran una mirada aguda y reflexiva sobre la realidad que retrata.
Consolidada ya como una de las cuentistas mexicanas más importantes de esta generación, Elma Correa se ha propuesto escribir libros que, con desparpajo, accionan en el mundo, intervienen en la realidad, dialogan con su tiempo. Libros que se ponen en el debate público; críticos con el poder, libros que despiertan conciencias. Libros que vienen a tirar a Humpty Dumpty para romperlo, para soñar con vivir en otro mundo posible.
