Exordio

Ante omnia dicendum est: los profesores de bachillerato cuya profesión es enseñar filosofía deben estar presentes y dominar esta discusión. Afirmar esto requiere suspender la cuestión de quién tiene autoridad —filosófica, política, académica, heredada— para hablar sobre el tema. Requiere crear las condiciones adecuadas para que los docentes cuya profesión es transmitir conocimiento, saber y habilidades filosóficas en la educación media superior (EMS) mexicana no sólo lleven a cabo lo que deben hacer, sino que puedan hacerse visibles en el espacio público. Requiere evitar repetir la escena tradicional, en la joven tradición filosófica mexicana, en la que los expertos en filosofía de nivel superior dan lección a quienes deben dar lección a nivel medio superior. Profecto, ¿qué es lo que legitimaría que quienes profesan la filosofía en instituciones académicas de nivel superior determinen contenidos y didácticas de quienes son encargados de enseñar filosofía en instituciones escolares de nivel medio superior? Son estos últimos los primeros llamados a cuentas.[1]

At vero, ¿quién, que se dedique al ejercicio de la filosofía en México, podría estar en desacuerdo con que no se busquen maneras óptimas de transmitir todas las potencias de la disciplina a la mayor parte del pueblo mexicano? At propter hoc, eloquentia curanda est.

Tempus arripere

El texto ensayístico de Miguel Zapata “Defender la Filosofía de su disolución disciplinar” —de tono crítico-argumentativo, con momentos confesionales, reflexivos y apelativos— busca hacer una intervención filosófico-educativa para la construcción de un debate público. Tomemos la oportunidad para subir el nivel de la discusión, para construir una necesaria discusión pública. Enunciar algo adecuado para ello —para el problema y para la circunstancia—, ciertamente es más arduo que sólo hablar del asunto. Para que algo que postulamos como necesario, urgente o valioso sea transmitido, enseñado —en este caso, la filosofía— pueda generar discusión pública y no quedarse en eventos con puertas cerradas sin público, disposiciones burocrático-políticas ad hoc, o en discursos completamente inadecuados para el problema y para la circunstancia.

Insistamos, pues, en la intervención de Miguel Zapata para fortalecer la discusión pública. El gozne sobre el que se articularía ese espacio público sería el lugar de la disciplina en la enseñanza de la filosofía en el bachillerato mexicano actual. Lo que es el caso es cómo funciona la disciplina filosófica en su enseñanza en la EMS mexicana. Lo que entra en controversia —es decir, el blanco de ataque— es que la concepción del Área de Conocimiento Humanidades (ACH) del Marco Curricular Común de la EMS (MCCEMS), afirma Zapata, reduce, elimina, suprime, encierra, disuelve, quita oportunidades —todas son palabras del texto— de enseñar la riqueza histórico-vital-conceptual de la filosofía en su especificidad disciplinar a los estudiantes de bachillerato. Se trata de un alegato contra lo que postula el texto, como la concepción de lo interdisciplinario o transversal en el ACH del MCCEMS y el lugar de lo disciplinar en ello. Por ello, el texto termina con una defensa de la conveniencia de una asignatura específica como oportunidad de experimentar toda la riqueza histórica, exploración vital y formación crítica que supone lo disciplinar en la enseñanza de la filosofía en el bachillerato. Dicho de otro modo, Zapata teme que la concepción del ACH del MCCEMS, que él llama transdisciplinar o transversal, reduzca, elimine, suprima, encierre, quite oportunidades, disuelva lo disciplinar. Por eso, para él, es necesaria una asignatura disciplinar.

Mea positio

Igual que Miguel Zapata —quien se posiciona desde una voz múltiple como docente, coordinador, padre, filósofo y exalumno—, enunciaré la posición desde donde postulo lo que escribo: como padre de una niña de 10 años, esposo de una filósofa, exalumno de filósofos de la EMS y de la UNAM, profesor de asignatura del Colegio de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM desde hace 15 años, coordinador de un proyecto de investigación de filosofía de la tecnología y, sobre todo, coordinador del ACH del MCCEMS entre 2020 y 2022. Es cuanto quiero hacer visible del lugar desde donde escribo. Y, al hacerlo, mi propósito no es defender —renunció al discurso de defensa— la concepción del ACH del MCCEMS —así no se fortalecería el espacio público de lo que es el caso—, antes bien, desearía que lo escrito aporte algo a visibilizar las condiciones y los esfuerzos de los colegas de la EMS mexicana encargados de la enseñanza de la filosofía.

Oratio pro defensione

Conviene poner énfasis en que el texto “Defender la Filosofía de su disolución disciplinar” recurre al tópico tan usado de la defensa al hablar públicamente de la condición de la filosofía en México. Lo hace al asegurar que con una asignatura disciplinar de filosofía en la malla curricular de los subsistemas de la EMS se evitaría lo que postula como su disolución dentro del ACH del MCCEMS. Y aquí es posible preguntar, ¿es adecuado el tópico de la defensa de la filosofía contra el ACH del MCCEMS? Los discursos sobre la condición actual de la filosofía en México que comúnmente usan el tópico de la defensa suelen construir una imagen de la filosofía mexicana como frágil, amenazada o en riesgo, frente a fuerzas (políticas, administrativas, tecnológicas, económicas, culturales…) postuladas como hostiles o desfavorables. Siempre, al leer ese diagnóstico de la filosofía mexicana bajo ataque y en peligro, aparecen las preguntas: ¿es correcto ese diagnóstico?, ¿la historia de la institución académica del ejercicio mexicano de la filosofía puede desaparecer, disolverse, eliminarse, suprimirse?, ¿para qué funcionan esos discursos? Enunciado de otra manera: ¿la condición actual del ejercicio mexicano de la filosofía requiere poner en operación ese diagnóstico negativo?

El ACH del MCCEMS postula fortalecer las humanidades y potenciar la filosofía, de principio en su enseñanza la EMS, porque se plantea desde otro diagnóstico de la situación de la filosofía en México. Nunca ha habido tantos egresados de filosofía de las instituciones superiores. Nunca ha habido tantas instituciones donde se practique la disciplina. Nunca ha habido en México tantos lugares para la enseñanza de la filosofía. Nunca ha habido tantas líneas de investigación y proyectos de filosofía. Nunca han sido necesarias tantas plazas académicas de filosofía. Nunca ha habido tantos proyectos no académicos que buscan aplicar la filosofía en toda la vida. El ACH del MCCEMS está construido en relación con un diagnóstico que sostiene que las instituciones académicas y escolares donde se lleva a cabo el ejercicio de la filosofía en México gozan de plena salud y pueden, después de un siglo dedicadas a mantenerse con vida, experimentar con la generación de otras maneras de lo filosófico.

Doctrinam philosophiae augere

Va una anécdota, o más bien un conjunto de anécdotas. Como padre de una niña de diez años y como profesor e investigador en filosofía, me he encontrado repetidamente en la siguiente situación. Estoy en una reunión o fiesta infantil, rodeado de padres y madres de los compañeros de clase de mi hija. Naturalmente, conversamos. Y, como suele suceder, la charla deriva hacia lo que cada quien hace en la vida: nuestra profesión, nuestra ocupación. Es decir, no sólo hacia lo que nos permite reproducirnos económicamente, sino también hacia aquello que nos da sentido en la colectividad humana. Llega entonces el momento en que digo que soy filósofo. La mayoría de los presentes proviene de áreas distintas: administración, empresa, salud, ciencias, leyes. Cuando menciono lo mío, sucede que nadie sabe realmente a qué nos dedicamos los filósofos. Para responder a esa incomodidad suelo devolver una pregunta un tanto maliciosa: “¿qué recuerdan de sus clases de filosofía en el bachillerato?” Lo hago porque, al haber cursado estudios superiores, necesariamente han pasado por asignaturas filosóficas en el bachillerato. Y, casi sin excepción, las respuestas que recibo se limitan a dos cosas: nombres de filósofos griegos —Sócrates, Platón o Aristóteles— o alguna mención con molestia a las tablas de verdad de sus clases de lógica. No hay otra referencia. No hay otra experiencia viva de lo filosófico. Lo que permanece en su memoria son contenidos fragmentarios, sin contexto ni sentido, que apenas sobreviven como recuerdos memorísticos. ¿Cómo entender esto? ¿Qué significa que individuos formados y profesionistas no puedan decir qué conocimientos y habilidades de la filosofía conocen y aplican en su vida?

La pretensión del ACH del MCCEMS es potenciar las condiciones para poder transmitir por fin las capacidades y herramientas humanísticas y filosóficas a quienes no se dedicarán a ellas: es decir, al pueblo mexicano.

Ostendere consulto

¿Qué lectura se hace del ACH del MCCEMS para que pueda afirmarse que no aparecen todas las potencias de la filosofía? ¿De dónde surge la duda de que, tal como está concebida, no permite transmitir la “vida del espíritu”? En su texto, Zapata afirma que el ACH “oculta intencionalmente” lo mejor de la filosofía, al poner un “énfasis en el carácter metodológico de la filosofía”, el cual la subordina al servicio de la interdisciplinariedad y la transversalidad de unas supuestas humanidades. ¿Eso produce el ACH del MCCEMS?

Concebida a partir de un estudio genealógico de las concepciones y formas de enseñar la filosofía en México en el siglo XX,[2] pretende ser un área de un tronco común que busca crear una identidad para la EMS y asegurar la transmisión de conocimientos y habilidades humanísticas y filosóficas en los bachilleratos mexicanos. No se trata de programas de estudio, se trata de un área de conocimiento que trata de permitir a los colegas de la EMS construir condiciones en sus escuelas para poder transmitir, aplicar, producir y experimentar con conocimientos y habilidades filosóficos. De allí que en los documentos de concepción se hable de unas humanidades y una filosofía específicas y adecuadas para la EMS mexicana.[3]

Pero volvamos a la pregunta: ¿impide el ACH la transmisión de la vida del espíritu al reducir la filosofía a métodos y disolverla en la transdisciplina? Ciertamente trata de hacer visibles y hacer operables en el aula las técnicas y metodologías filosóficas concebidas a lo largo de la historia y aceptadas como propias de la disciplina. Se trabajó para no simplificarlas, ni confundirlas con las de otras áreas o disciplinas. Pero también los contenidos y los conocimientos disciplinares de las humanidades y de la filosofía se trabajaron en lo que se llama categorías y subcategorías del ACH. Éstas remiten directamente a problemas, contenidos, autores, contextos de la tradición filosófica y humanística. Ambos componentes se ponen a funcionar en lo que se llama progresiones en el MCCEMS. Una progresión se trata de una estructura funcional flexible que permite articular didácticamente conocimientos y habilidades filosóficos adecuados para ciertas localidades escolares.[4]

El ACH se lleva a cabo en tres asignaturas llamadas Humanidades para tres semestres de la EMS.[5] Se busca con ellas que los estudiantes adquieran habilidades y metodologías humanísticas básicas que no adquieren en niveles anteriores y que son requeridos para aprendizajes más complejos de filosofía. La pretensión es que los estudiantes fortalezcan habilidades y conocimientos básicos de filosofía La filosofía se puede enseñar de manera disciplinar después de esos 3 semestres.[6]

Quis est casus? Hacer amable cualquier presente

¿El ACH del MCCEMS evita, impide u obstaculiza que los docentes de bachillerato frente a grupo enseñen contenidos filosóficos usando algún método o técnica filosófica antigua, moderna o contemporánea? No es ese el caso. ¿No son adecuados para enseñar, transmitir, experimentar las potencias de la filosofía y las humanidades? Ése es el caso. Si no lo fueran, ¿cuáles serían? ¿Una estructura tradicional construida como una lista de contenidos con objetivos de aprendizaje? Eso ya ha costado un siglo del sistema educativo mexicano en el que no hemos logrado enseñar la riqueza de la filosofía en las escuelas públicas. Igual habría que aceptar que cualquier cosa que podamos decir y proponer, los profesores de bachillerato ya lo han intentado y lo llevan a cabo en sus salones de clases. Esforzándose para que los estudiantes experimenten y apliquen las habilidades filosóficas en sus vidas.

El asunto es que no hemos logrado transmitir-enseñar lo que postulamos como urgente o necesario o valioso de la filosofía a la mayor parte de quienes atraviesan la EMS mexicana. Es decir, que logren aplicar la filosofía en sus vidas y en sus comunidades. ¿Dónde estaría el problema? ¿Nuestra concepción de filosofía? ¿Nuestras formas de enseñarla? La cuestión no es defender la filosofía, es poder transmitirla para que se sepa cómo y dónde aplicarla a la propia vida.


Notas

[1] Podríamos leer y escuchar a algunos de ellos de principio: Reyes Álvarez, S. L. (2022). “Unas Humanidades adecuadas para la Educación Media Superior”. Educación Futura.; Acosta, J. C. R. (2023). “La enseñanza de la filosofía y la Nueva Escuela Mexicana”. Educación Futura; Círculo Mexicano de Profesores de Filosofía A.C. (2025). Mesa 1 “Multi-inter-transdisciplinariedad en Filosofía” [Video]; o Mesa 2 “Rigurosidad y reflexión filosófica” [Video].

[2] Sugiero ver el Documento referente del Área de Conocimiento Humanidades, fruto del trabajo colectivo de profesores de media superior y de superior.

[3] Acá se pueden ver 4 videos donde trato de explicar todo eso: 1) Recurso sociocognitivo: Humanidades; 2) Humanidades en el MCCEMS: Conceptualización y didáctica; 3) 3er Congreso Iberoamericano COBAEV. Área de Conocimiento Humanidades; y 4)Concepción filosófica del AC Humanidades del MCCEMS: Humanidades específicas para la EMS.

[4] Puede revisarse toda la nomenclatura y definiciones de los elementos del MCCEMS en el Acuerdo secretarial número 09/08/23 por el que se establece y regula el Marco Curricular Común de la Educación Media Superior.

[5] Pueden verse los programas acá: Humanidades I; Humanidades II y Humanidades III.

[6] Tres asignaturas disciplinares del ACH en el bachillerato de la Dirección General de Bachillerato: Pensamiento Filosófico I; Humanismo y pensamiento filosófico en México y Procesos Lógicos en la Epistemología Científica.