El hecho de reunirse frecuentemente en un café teniendo la conciencia de que existe en ello cierto riesgo, compartir ideales, miedos y preocupaciones y diseñar juntos estrategias de resistencia, hacen que de estos encuentros surjan amigos para toda la vida, compañeros con los que se puede contar para cualquier cosa
Mohammadi Shirmahaleh.
Ven, no atravesemos el mundo con maldad, extendamos nuestras manos para intentar hacer el bien. Ni lo bueno ni lo malo son para siempre, es mejor que sea el bien lo que quede de recuerdo. […] Sé justo y generoso y tú serás Fereydún
La historia de Zahak y Fereydún, en traducción de Mohammadi Shirmahaleh.
La trayectoria académica de la lingüista mexicana-iraní Shekoufeh Mohammadi Shirmahaleh en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) comenzó en 2015, cinco años después de que se mudara a nuestro país. Desde entonces, ha tenido una participación destacada como profesora e investigadora en distintas facultades e institutos universitarios, como la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) y el Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFL). Ha impartido múltiples conferencias y cursos, por ejemplo sobre la literatura épica iraní en distintas épocas de la historia. También ha publicado numerosos artículos, libros y traducciones en renombradas revistas y editoriales a nivel nacional e internacional. Mi objetivo en este artículo —cuya primera versión fue escrita el año pasado, para presentarse en el marco de las celebraciones por el centenario de la FFyL— es celebrar su trayectoria académica, y sobre todo su breve paso por las aulas de la facultad entre 2015 y 2017. Presentaré, pues, un esbozo sobre su vida personal y su andar académico, incluidas las vicisitudes que la llevaron a estudiar Literatura en Irán, así como a establecerse en México y a trabajar como docente-investigadora en la UNAM.
La información presentada proviene, en parte, de una conversación que sostuve con ella en octubre de 2023 para resarcir mis dudas sobre algunos aspectos de su vida académica y personal. Le vuelvo a agradecer su tiempo y su disposición, así como agradezco a mi compañera Lucero Torres Camacho, pasante de la licenciatura en Historia en la UNAM, por su ayuda en la transcripción de la entrevista.
De la vida en la resistencia y de la resistencia como una forma de vida
Shekoufeh Mohammadi Shirmahaleh nació en la ciudad kurda de Kermanshah, Irán, el 20 de febrero de 1981, bajo un contexto de transición geopolítica en el país medio oriental marcado por la revolución de 1979 y la guerra entre Irak e Irán iniciada en 1980. El régimen islámico confiscó la revolución popular “que todas las personas y las distintas voces habían hecho posible” —según sus propias palabras en la entrevista—, y comenzó una guerra contra las minorías etnolingüísticas y religiosas, y contra aquellos grupos revolucionarios de ideología no islámica en el territorio iraní. Es más, el hecho de que Mohammadi Shirmahaleh naciera en Kermanshah fue resultado directo de la guerra efectuada por el régimen islámico contra el Kurdistán iraní, la cual obligó a su madre kurda y a su padre guilakí a huir de Sanandaj, la capital del Kurdistán, ciudad en la que vivían en ese momento.
Así, a pesar del cerco y de los bombardeos iniciados por el régimen islámico sobre Sanandaj, los padres de Mohammadi Shirmahaleh lograron llegar a Kermanshah donde permanecieron poco tiempo antes de trasladarse a otras ciudades del Kurdistán. Finalmente, en 1985, en plena guerra entre Irán e Irak, se establecieron en Teherán. Una vez en la capital de la República Iraní, y debido a una de las urbanizaciones de la ciudad, tuvieron acceso a una casa de concreto, lo cual hizo, según me contó, que “muchos de los familiares que vivían en distintas partes del país, y también amigos de la familia vinieran a vivir a nuestra casa, porque era una casa más segura”. Esto les permitió conocer a muchas personas e incluso hacerlas parte de su familia. Al preguntarle sobre sus primeros años de vida en este caótico contexto, me dijo:
Mis recuerdos de la guerra son haber tenido muchos amigos con los que jugar porque la casa estaba llena de niños. Agradezco esa cercanía con las personas, a quienes conocí por la revolución, por la lucha que se hizo. A pesar de los desastres de la guerra fui muy afortunada. Tengo muchos tíos y primos que no son de sangre, pero son amigos de la familia con quienes se convivió.
El establecimiento de Mohammadi Shirmahaleh y su familia en Teherán le permitió continuar con sus estudios; por ejemplo, antes de su ingreso a la universidad, estudió en el Colegio Payam. Al término, en 1999, ingresó a la Universidad Allameh Tabatabaí de Teherán para cursar la Licenciatura en Filología Española (1999-2003). Al respecto, le dije a la profesora que me resultaba llamativa su decisión y por eso le pregunté cuál había sido su primer contacto con el idioma español, pues quizás allí residía el porqué de su decisión de estudiarlo en la universidad. La profesora me respondió:
Mi primer contacto con el español fue un casete de canciones chilenas que eran de la revolución chilena. O sea, de la resistencia chilena a la dictadura de Pinochet. Mis padres tenían eso en casa. También había un casete de Víctor Jara. Entonces, sí, mi primer acercamiento al español fue a través de estos casetes, unas canciones revolucionarias, bonitas…
La experiencia de Mohammadi muestra cómo el eco de la resistencia chilena a la dictadura de Augusto Pinochet fue tal que se hizo escuchar en otras geografías del mundo. De esa manera, las personas que, en Irán, vivían algo similar, tuvieron acceso a lo sucedido en Chile a través de aquellas canciones, como las del reconocido cantautor Víctor Jara (1932-1973). Sin embargo, a pesar de conocer el idioma español desde temprana edad, la profesora me aseguró que nunca pensó en estudiarlo:
Yo nunca pensé que estudiaría español, porque en Irán a partir de los 13 o 14 años tienes que elegir una especialización, si quieres estudiar Humanidades, Ciencias Naturales, Matemáticas o Física. Yo estudié Matemáticas y Física toda la vida, nunca me planteé estudiar español, pero las lenguas siempre me gustaron mucho. Sabía inglés desde pequeña, y entonces no sé, el español se me hizo una opción entre muchas otras opciones. En Irán cuando haces el examen de selectividad, a los 18 años, te dan un puntaje y según este puedes elegir entre 100 carreras. Y ellos, según van viendo en el país cómo está la cosa, van repartiendo a la gente y dicen: bueno, te quedaste en tal carrera. Yo había elegido carreras de Ingeniería, carreras de Arte, porque hice varios exámenes de selectividad: hice en Matemáticas, en Artes y en Lenguas. Me quedé en ésta, me quedé en español y fue así como lo estudié. No me hizo nada de gracia cuando supe que me había quedado en español, porque en ese momento hubiera preferido estudiar algo de Arte, pero finalmente cuando empecé a ir a la uni me empezó a gustar, y como se me daba bien, tuve la oportunidad de luego tener la beca. Fue un camino un poco trazado por otras manos, pero acabó bien.
Una vez finalizados sus estudios de licenciatura, estimó conveniente realizar su doctorado en Lingüística Aplicada en la Universidad de Alicante, España, una decisión muy posiblemente tomada con base en la situación represiva en Irán y aprovechando su interés en el idioma español. Para financiar su estancia académica en el país europeo, se postuló a una beca proporcionada por el Ministerio de Exteriores Español —y la ganó—. Su tesis doctoral lleva por título Iconicidad Metafórica de Charles S. Peirce. Aspectos teóricos y aplicaciones lingüísticas, y su objetivo consistió en:
avanzar en la investigación de la noción de iconicidad metafórica siguiendo el modelo semiótico de Peirce, para enriquecerlo con el conjunto de las aportaciones citadas, y plantear algunas de sus aplicaciones lingüísticas. Entre éstas, son especialmente significativas las que se producen en el campo de la pragmática (que Peirce fundó para toda la semiótica, definiéndola “retórica pura”) y del lenguaje literario.
Mohammadi Shirmahaleh, 2010.
De forma simultánea a la realización de sus estudios doctorales en la universidad alicantina, la profesora conoció a quien con el tiempo se convertiría en su novio y en la principal razón por la que vino a nuestro país: “finalmente, en 2010, después de la defensa doctoral, me moví a México por un asunto personal, siguiendo un amor, y aquí he estado desde entonces”.
Seis años después celebrarían su boda en Irán. Desde entonces, no ha vuelto a su país de origen: debido a las restricciones de ingreso a los opositores abiertos al régimen islámico, su hermano no pudo hacer el viaje al territorio iraní y estar presente en la boda, motivo por el cual ella decidió no volver más. A pesar de ello, la profesora me explicó por qué encontró en los personajes míticos de la literatura iraní uno de sus refugios de esperanza, de humanidad:
Tanto la figura de los villanos, hoy en día los opresores, como la figura de los que resisten, que siempre han sido el pueblo, los de abajo, siempre encuentran eco en otras figuras míticas, legendarias, del pasado. Entonces si hoy te sientes vinculada a estas figuras, a estas historias, si no las consideras puro cuento (porque hay gente que cree que la literatura es puro cuento o entretenimiento), si más bien miras lo que hay en su corazón, en esa lucha ética de tiempos inmemoriales, te da la esperanza de que tu villano también va a morir, de que tu dictadura también se va a acabar, de que ese opresor también se va a ir, igual que se han ido muchos otros, más peligrosos, más terribles que él.
Pero volvamos a México, un país con el que la profesora estuvo familiarizada desde niña, acaso por el mismo internacionalismo de sus padres. Según recuerda, la primera vez que supo de la existencia de nuestro país fue gracias a Viva Zapata, la película de 1952 dirigida por Elia Kazan y protagonizada por Marlon Brando, doblada al persa y proyectada en algún cine iraní durante su niñez. Una vez en México, la profesora observó el colorido y la variedad en términos lingüísticos y étnicos:
me gustó mucho porque sentía que había muchos colores muy vibrantes. Es un país lleno de colores y variedades, de personas que, no sé por qué, pero por ejemplo en Irán o en España misma, excepto las comunidades migrantes, las sociedades se ven mucho más homogéneas, pero aquí me di cuenta de que había muchísima variedad lingüística, étnica, y por eso me gustó mucho. Además, debido a la persona con quien estaba me acerqué mucho al mundo del arte mexicano, entonces fue interesante descubrir ese acervo tanto de la Revolución como del Arte Contemporáneo. Yo no conocía nada de eso. Sí me pareció un país rico.
Desde su llegada a México en 2010, transcurrieron aproximadamente cinco años hasta su contratación como joven académica adscrita al IIFL de la UNAM. Antes había ejercido como profesora de inglés y había realizado algunos trabajos de traducción. Sin embargo, no era la forma en que quería ejercer su carrera, por lo que, en cuanto tuvo conocimiento del Instituto, decidió asistir para dejar una copia de su currículum vitae. Su formación y su experiencia académica pronto llamaron la atención de un par de profesores integrantes del IIFL, quienes se interesaron en sus líneas de investigación, razón por la cual la invitaron para la presentación de conferencias y la impartición de cursos, hasta que finalmente en 2015 fue invitada a concursar por una plaza —postulación que, ya se sabe, fue exitosa.
Desde el comienzo de su vínculo académico a la UNAM, sus principales líneas de investigación han sido la hermenéutica cultural y literaria, la hermenéutica del símbolo y el mito y la Semiótica literaria, siempre con un enfoque primordial: el estudio de la literatura épica iraní. En lo concerniente a labor docente, durante su breve paso por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, la profesora Shekoufeh Mohammadi Shirmahaleh impartió las asignaturas optativas de “Literatura Universal: Orígenes persas de la cuentística española medieval” y “Literatura Universal: Introducción a la literatura persa, en la licenciatura de Lengua y Literaturas Hispánicas. También ha impartido la materia de“Lenguaje, cultura y poder” en la licenciatura en Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y, desde 2018, “Teorías de la significación” en la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en esa misma Facultad.
Asimismo, entre sus numerosas publicaciones en las editoriales de la UNAM se encuentran los libros Sintiendo la palabra: contextos lingüísticos y literarios del icono metafórico (2016), Estudio icónico del Shahnamé de Ferdousí: una metáfora de la identidad iraní (2019) y La leyenda de Siavas. Un recorrido mitológico, ritual y literario (2022), y otros más de su autoría. También están algunos libros que ha coordinado, como Mito, épica e identidad: el presente como metáfora del ayer (2019), La literatura como refugio. Palacios de palabras a lo largo del mundo (2022) —éste en colaboración con Rafael Mondragón—, y Siyawash en el espejo del mito: raíces y resonancias (2022).
La vida y la carrera académica de la profesora Shekoufeh Mohammadi Shirmahaleh comenzaron en Irán (1981-2003), continuaron en España (2003-2010) y hoy en día están arraigadas en México (2010-). Han oscilado entre Kermanshah, Teherán, Alicante y la Ciudad de México, por nombrar sólo algunas de las muchas ciudades en donde ha resistido a las transiciones geopolíticas, a la imposición del régimen islámico, a la distancia, a las restricciones, a la represión, a los prejuicios e incluso a la xenofobia. Ha sido una vida en resistencia, una que no conoce fronteras, una que ama y lucha por la libertad.
En el marco del primer centenario de la fundación de la FFyL de la UNAM, a quince años del arribo de la profesora Mohammadi a México y a diez años de su ingreso al Instituto de Investigaciones Filológicas, es meritorio reconocer su destacada trayectoria como parte de nuestra historia universitaria, en vista de que su labor seguirá enriqueciendo el conocimiento surgido de esta universidad pública. Además, su vida personal y universitaria nos recuerda que las resistencias no conocen fronteras, que ninguna dictadura durará para siempre, que los de abajo son los que siempre resisten y resistirán, y que en ellos radica la esperanza de la humanidad.
