La perspectiva aérea transforma las ciudades en una cuadrícula geométrica. Desde las alturas sólo se pueden distinguir líneas de carreteras o cuadros de zonas habitacionales. En el libro Vertical, Stephen Graham afirma que, históricamente, la mirada vertical ha estado relacionada con objetivos de vigilancia y de control militar. Tecnologías que ofrecen perspectivas aéreas como los drones, manipulados desde tierra y adaptados con armamento militar, han sido utilizados contra la población de la Franja de Gaza. En varios videos compartidos por los propios palestinos en redes sociodigitales, se puede “escuchar” la presencia de estos dispositivos. Estos sonidos que evidencian su presencia funcionan como un medio de vigilancia, pues producen intimidación psicológica constante y representan un peligro directo para la población palestina. En junio, la Euro-Med Human Rights Monitor reportó que los drones israelíes se utilizaron para transmitir sonidos angustiantes con la intención de provocar pánico entre la población civil. Entre estos sonidos están ladridos de perros, gritos de niños, llantos de personas y sirenas de ambulancias, reproducidos en áreas densamente pobladas, como Al-Rimal, en el centro de Gaza. La organización advierte sobre el uso de intimidación psicológica de estos dispositivos, empleados principalmente como drones francotiradores.

Por otro lado, en marzo del presente año, Radio Francia Internacional publicó un reportaje sobre los periodistas palestinos que han intentado usar drones comerciales para obtener imágenes y videos de la destrucción del territorio de Gaza; sin embargo, la mayoría de ellos han sido blanco de ataques, en algunos casos mortales, por parte del ejército israelí. Así, una de las conclusiones de esta publicación es que el uso de drones para documentar imágenes del lado palestino aumenta el riesgo de ser atacado, que de por sí es altísimo. Vale la pena recordar que, desde octubre de 2023, más de 200 periodistas palestinos han sido asesinados en Gaza, entre ellos, el reconocido periodista de la cadena Al Jazeera Anas al-Sharif.

A las imágenes de drones se suman las que han sido capturadas desde vuelos humanitarios realizados por diferentes gobiernos. En los últimos meses, medios del Norte Global como la BBC publicaron videos e imágenes aéreas que muestran lo que nombran la “absoluta destrucción” de la Franja de Gaza, en las que se compara el antes y después de una cuadrícula geométrica urbana que, en una segunda imagen, se ve completamente difuminada. Por su parte, el periódico británico The Guardian difundió fotografías relacionadas con un vuelo humanitario procedente de Jordania, acompañadas del titular: “Un páramo de escombros, polvo y tumbas: cómo se ve Gaza desde el cielo”. Las narraciones de los corresponsales, aunque incluyen adjetivos sobre el material audiovisual, no proporcionan información específica sobre el impacto de la pérdida de infraestructura habitacional, sanitaria, educativa y alimentaria en Gaza.

A pesar de estar destinados a brindar asistencia, estos vuelos realizados por diversos gobiernos han implicado riesgos para la población de Gaza. De acuerdo con reportes periodísticos, algunos paracaídas no se han desplegado correctamente, lo que provocó que los paquetes cayeran como proyectiles y resultaran en varias muertes y personas heridas. Philippe Lazzarini, comisionado general de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés), escribió en la red social X que los lanzamientos aéreos son al menos cien veces más costosos que la ayuda brindada en el terreno, la cual debe entregarse de forma digna y segura. Esta estrategia aérea se da frente al bloqueo de ayuda humanitaria por parte de Israel y la “distribución” de alimentos de la recientemente creada Gaza Humanitarian Foundation (GHF) administrada por Israel y Estados Unidos. Según cifras publicadas por la ONU, desde el 27 de mayo de este año, al menos 1,373 palestinos fueron asesinados mientras buscaban alimentos; 859 en las inmediaciones de los centros de la GHF y 514 a lo largo de las rutas de los camiones de alimentos. El último análisis de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC, por sus siglas en inglés), dado a conocer el 22 de agosto, registra que al menos medio millón de personas de Gaza se enfrentaban a condiciones graves de hambruna, la cual se mide por el grado de inanición, desnutrición aguda y muerte. Aun con esta información, los camiones de ayuda se encuentran bloqueados en la frontera con Egipto.

Las vistas a “pie de calle” que podemos tener de la Franja de Gaza nos llegan de periodistas palestinos que viven día a día el contexto de extrema violencia y hambruna, con el peligro de ser asesinados, así como de algunas organizaciones que han podido, no sin muchas dificultades, caminar por los escombros de lo que un día fue una ciudad. Aunque las imágenes aéreas enmarcan la completa devastación del territorio, ofrecen una perspectiva distante y abstracta que no nos permite comprender la magnitud y las consecuencias reales de este genocidio. Habrá que preguntarnos entonces qué situaciones e imágenes se encontrarán las organizaciones y periodistas internacionales en el caso de que, en algún momento, se autorice el acceso a tener una perspectiva “a pie” del territorio palestino.

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