Este artículo realizará un breve recorrido histórico de los contenidos de educación sexual en los programas de la SEP, desde el primer intento de su integración en 1933, hasta el 2023, antes del último cambio de Libros de Texto Gratuitos (LTG). En específico, se pregunta cómo han sido modificados según las incidencias o demandas de sectores sociales conservadores y liberales, enfocándose en cómo una perspectiva religiosa ha incidido en los contenidos sexuales de los LTG de las escuelas primarias —en particular en 6° grado, donde se aborda con más detalles la sexualidad humana—, y deteniéndose en el fuerte recorte de contenidos a partir de 2006.

La trayectoria de la educación sexual en México ha sido producto de una constante lucha, especialmente de sectores conservadores del país, conformados por agrupaciones de padres (y madres) de familia, profesores y políticos vinculados con la iglesia católica —como la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), o la Federación de Asociaciones de Padres de Familia (FAPF)—, contra sectores liberales, en general conformados por asociaciones del sector de salud pública, mujeres feministas y profesionistas e intelectuales que buscan promover la higiene y la salud sexual, la liberación de la mujer y la difusión del saber científico (Castillo, 2000).

Para empezar a comprender este conflicto, hay que situarnos en 1867, cuando en el paso de una república católica a una república restaurada, se promulgó la Ley Reglamentaria de la Educación, la cual estableció que la educación debía ser laica, gratuita y obligatoria. Durante el porfiriato (1876-1911), las políticas educativas fueron grandemente influenciadas por la corriente positivista europea que impulsaba el conocimiento científico libre de la influencia de la religión. Ello dio lugar a que, a principios del siglo XX, se empezara a adoptar la corriente médica eugenésica, la cual dio paso a una moralidad con fundamentos en la higiene, y no en principios religiosos. Así, los postulados de aquella corriente conformaron gran parte del argumento de las demandas de educación pública por parte de los sectores liberales (Martínez, 2018).

El primer conflicto en torno a ese tema tuvo lugar en los años 30, cuando se intentó por primera vez integrar la educación sexual a la educación. A partir de la celebración del Congreso Panamericano del Niño en la ciudad de Lima en 1930, el cual había lanzado una invitación a los países Latinoamericanos para que pusieran en marcha programas de educación sexual en los sistemas educativos, la Sociedad Mexicana de Eugenesia y el Primer Congreso Nacional de Enfermeras y Parteras, plantearon en 1932 ante Narciso Bassols, secretario de Educación Pública, la necesidad de desarrollar un programa de educación sexual a partir de 3° de primaria desde un enfoque biológico y de higiene. Lo hicieron con base en una investigación sobre la conducta sexual de los jóvenes, en la que se analizó la frecuencia de embarazos y de infecciones de transmisión sexual (ITS). Como respuesta, un año después, en 1933, Narciso Bassols convocó a una comisión técnica consultiva para implementar un programa de educación sexual (Mejía, 2013).

La propuesta, sin embargo, provocó una oposición numerosa y poderosa: la UNPF y la FAPF argumentaban que los maestros no estaban preparados para enseñar estos contenidos y que no hacía falta una educación sexual porque ya habíamos existido 10,000 años sin una (Martínez, 2018). Esta disputa no duró ni un año, y culminó con la renuncia del secretario de Educación Pública en 1934 y la cancelación del proyecto.

El segundo gran conflicto tuvo lugar en 1972, cuando, como parte de una importante reforma educativa, se integraron los contenidos de educación sexual en los libros de la SEP. La reforma fue posible gracias a cuatro factores principales presentes en el contexto sociopolítico del momento:

  1. El crecimiento acelerado de la población fue detectado como uno de los tres riesgos de seguridad interior, lo cual requería, entre otras cosas, promover estrategias de control demográfico en las políticas educativas (González, 2018).
  2. La competencia científica y tecnológica, como producto de la guerra espacial entre Estados Unidos y Rusia, impulsó a muchos otros países a actualizar y reforzar las investigaciones y recursos científicos, entre ellos, la actualización de libros de ciencias en la educación básica (Candela, 24/11/2021).
  3. El crecimiento del movimiento feminista en México, que impulsó la creación de varias organizaciones feministas, como el Movimiento de Liberación de la Mujer (MLM), el cual consiguió, de hecho, que la SEP reclutara como asesoras a integrantes de su organización para cambiar los contenidos sexistas de los LTG (Mejía, 2013)
  4. El descontento social ocasionado por la masacre de Tlatelolco en el 68.

Estos cuatro factores causaron que, en 1970, cuando llegó Luis Echeverría Álvarez a la presidencia, el gobierno de México tuviera que adoptar un discurso de izquierda para neutralizar el descontento y atender las inquietudes e inconformidades en el sistema educativo. Tanto fue así que, con Víctor Bravo Ahuja a cargo de la SEP, se comenzó a gestar una nueva reforma educativa revolucionaria para su época.

En esta coyuntura se creó una nueva generación de Libros de Texto Gratuitos, incluyendo un libro específico de Ciencias Naturales, en donde se incorporaban los primeros contenidos de educación sexual.

El enfoque de estos contenidos era meramente reproductivo: de 1° a 4° de primaria, el objetivo era entender la reproducción de ovíparos y vivíparos, contemplando al ser humano como un animal vivíparo; y en 6° grado entender el proceso de fecundación, embarazo y parto en humanos en específico. Tocaban los temas de menstruación, ovulación, eyaculación, proceso de desarrollo de embrión, parto y familia.

Ilustración 1: Fecundación, embarazo y parto en el libro de Ciencias Naturales de 6°, 1974

Fue tanta la controversia y el descontento provocados por estos nuevos contenidos que hubo sectores que presionaron a las escuelas para que arrancaran o engraparan las páginas, e incluso hicieron quemas grupales de libros. Un grupo de participantes de la nueva reforma de contenidos de los LTG tuvo que recorrer el país, sobre todo las regiones de Jalisco y de Monterrey, para calmar a los padres de familia y sectores conservadores que se oponían a estos nuevos contenidos (Candela, 24/11/2021).

Se realizaron reuniones entre los secretarios de Educación, Gobernación y Salud, e incluso con el arzobispo primado de México, para tratar de apaciguar las aguas. El descontento impidió que se profundizara en los contenidos, pero las rebeliones y oposiciones formales, incluso por escrito, por parte de la UPF, no consiguieron excluir la educación sexual de los programas de estudio.

No fue sino hasta el 2006, con la llegada de Felipe Calderón, el segundo presidente de México emergido del PAN, que se permitió a grupos conservadores y al clero intervenir en algunas áreas de la SEP (Martínez, 2018). En ese momento, se dio el recorte más pronunciado de contenidos sexuales de los libros de Ciencias Naturales desde su instauración en 1972, hasta el 2023.

Para poder contemplar de mejor forma este recorte, se debe hacer notar que en 1998 se creó un nuevo libro de Ciencias Naturales para 5° y 6° de primaria, que abordaría la sexualidad desde aspectos sociales, psicológicos y reproductivos con una perspectiva de género, libre de evasiones, prejuicios y moralidad. Esto fue posible gracias a que de 1994 a 1997 tuvieron lugar varias conferencias internacionales a favor de los derechos sexuales, la educación sexual con perspectiva de género y el derecho a una sexualidad libre de coerción y violencia (Martínez, 2018).

Para dar a luz una descripción clara, directa y profunda, tomaré como ejemplo el libro de 6° grado, donde se tratan temas que nunca antes habían sido mencionados en los LTG. A lo largo de cinco apartados destinados específicamente para la sexualidad humana, se abordan de manera profunda temas como la excitación sexual, el coito, el erotismo y el enamoramiento, como complemento a la explicación de la fecundación, el embarazo y el parto. Se acompañaron de dibujos explícitos del proceso, sin censuras del cuerpo femenino, ni de su papel en el proceso.

Ilustración 2: fecundación, embarazo y parto el Ciencias Naturales de 6°, 1999

Además de ello, a lo largo de 29 páginas totales, se hablaba de desarrollo humano y los cambios físicos y emocionales en la adolescencia igualdad de género; de embarazos no deseados (incluidos los no prematuros); de ITS y métodos anticonceptivos, todo de manera amplia y profunda.

Sin embargo, en 2006, con la llegada de Felipe Calderón a la presidencia y debido a la incidencia de los grupos religiosos, todo este avance se vino abajo. Se eliminó mucha de esta información de los libros de texto y se cambió la perspectiva desde la cual se abordaba la educación sexual.

En el nuevo libro de texto que se imprimió en 2008, se siguieron manejando temas de las etapas del desarrollo, caracteres sexuales, cambios emocionales, reproducción, desarrollo embrionario, parto, cuidados en el embarazo y prevención sexual; sin embargo, hubo cambios sustanciales en el contenido. Para empezar, los cinco apartados de sexualidad que abarcaban un total de 29 páginas, se limitaron a dos apartados tratados en tan sólo 11 páginas; en vez de separar cada aspecto de la sexualidad y profundizar en cada tema, simplificaron el contenido a las etapas de desarrollo humano y las implicaciones biológicas de las relaciones sexuales. Es decir, se enfocaron en los cambios físicos y emocionales de la adolescencia, como una de las cuatro etapas de desarrollo humano, en la reproducción y prevención de embarazos prematuros e ITS.  

La sexualidad se entendía, pues, como sinónimo de la reproducción, y se analizaba de manera evasiva: se omitió el coito y las relaciones sexuales, o en todo caso se eliminó cualquier propósito que no fuera reproductivo. Se enfatizó el desarrollo del embrión durante el embarazo y las consecuencias de un embarazo prematuro más que ningún otro tema. Se eliminó el aspecto social y emocional de las relaciones sexuales, y el apartado de fecundación, embarazo y parto se redujo a una explicación de 2 párrafos, donde las únicas imágenes eran del desarrollo embrionario, en las que el cuerpo de la mujer embarazada no puede ser percibido.

Ilustración 3. Desarrollo embrionario en libro de Ciencias Naturales, 2010.

Este cambio tan drástico de los contenidos sexuales y de gestación es muy interesante, porque en el contexto sociopolítico del país del momento había una gran disputa entre los sectores conservadores y el clero, por un lado, y los sectores feministas y liberales del país, por el otr, sobre la despenalización del aborto (Martínez, 2018).

En suma, hubo un cambio radical en el enfoque de los contenidos sexuales, que consistió en omitir el papel del cuerpo de la mujer en el proceso de gestación, enfatizar el desarrollo del embrión y anular el placer en las relaciones sexuales. Estos factores apuntaban hacia una agenda política que fomentaba actitudes moralinas en cuanto a la sexualidad y contra la despenalización del aborto.

En el contexto del debate acerca de la despenalización del aborto y la legalización del matrimonio de parejas homosexuales, se llevó a cabo la Reforma a Escuelas Secundarias RES del 2006. Como el gobierno local en la Ciudad de México era del Democrática PRD —que, junto con las corrientes liberales, promovía la educación sexual integral—, hubo disputas entre el gobierno local y el federal acerca del contenido sexual de esta reforma. La Unión de Padres de Familia, Provida (grupo ultra conservador ligado a la iglesia) y el PAN, entre otros, trataron de frenar las iniciativas en pro de los derechos sexuales y presionaron a la SEP para que no incluyera temas como el aborto y la diversidad sexual. Sin embargo, a pesar de estas presiones, las organizaciones civiles en pro de los derechos sexuales, lograron que se incluyera una perspectiva integral de la sexualidad en la RES 2006, en la cual, aparte de los temas biológicos, se incluían temas sociales y psicológicos, tales como los vínculos afectivos, el erotismo, el derecho al placer y la diversidad sexual.

Sin embargo, a pesar de que en los planes y los programas de estudio de la materia de ciencias vienen integrados los temas mencionados anteriormente, fueron muy pocos los libros de texto que en realidad los incluyeron. Esto se debe a que, como no existen libros de texto oficiales de educación secundaria, los libros son editados en editoriales privadas, las cuales pertenecen, en su mayoría, a sectores conservadores de México.

Desde el primer intento por integrar la educación sexual a la educación pública, se puede observar claramente una gran controversia entre los sectores de poder del país, tanto conservadores como liberales. Los primeros, fuertemente influídos por la religión católica; y los segundos, partidarios de la innovación del conocimiento.

En 1933, el primer intento para integrar una educación sexual, se dio en un contexto en que el país no llevaba ni medio siglo de educación laica, y las mujeres aún no eran ciudadanas ni tenían derecho al voto. En aquel momento histórico, la izquierda estaba fundamentada en ideas positivistas que buscaban introducir una educación sexual desde una perspectiva biológica, libre del discurso religioso, cargada de información a favor de la salud y la higiene. Aun así, fue demasiado para la época y no se pudo llevar a cabo.

En 1974 se logró adoptar la perspectiva de izquierda, gracias a la necesidad política de contrarrestar los descontentos ocasionados por las respuestas autoritarias y opresivas del gobierno anterior a las exigencias de las comunidades educativas; responder a las demandas de los grupos feministas que empezaron a proliferar; y participar en la competencia internacional de desarrollo científico y tecnológico debida a la Guerra Fría. En ese contexto, y por más revuelta y controversia que provocaron estos contenidos sexuales en los sectores conservadores, pesó más la agenda política del momento, así que los contenidos permanecieron.

Para 1998, se había adoptado un enfoque más social que biológico, visibilizando la importancia de un enfoque más holístico de la sexualidad, que no incluyera sólo el aspecto reproductivo, sino también el psicológico y social, desde una perspectiva de género. Más adelante, en el 2008, la injerencia de los grupos conservadores se ve claramente en los contenidos de los LTG, pues estos adoptaron el enfoque biologicista y reproductivo, y omitieron los otros aspectos de la sexualidad, con lo cual buscaban dejar los cimientos para reforzar sus argumentos provida y de abstinencia.

Aunque sí ha habido avances sustanciales en el manejo de los temas de sexualidad desde un aspecto holístico e integral, sin censuras ni moralidad, el poder de los sectores conservadores, influídos grandemente por la religión católica, aún es siendo tan grande que sigue frenando y modificando los contenidos a su conveniencia.

Al censurar el cuerpo humano desnudo, invisibilizar los aspectos de las relaciones sexuales más allá de su función reproductiva y, aún en el aspecto reproductivo, manejarlo como un proceso ajeno al cuerpo, tanto del hombre como de la mujer, se sigue promoviendo la visión de que el sexo es algo sucio y malo que debe de reprimirse —una visión que sin duda ha dañado enormemente a nuestra sociedad—.

La dimensión sexual es crucial en los individuos, la especie y la cultura. Su abordaje como un riesgo, tanto para la salud como para la integridad, impide el desarrollo pleno de los seres humanos. Mientras no logremos conocer y comprender de forma cabal y abierta nuestra sexualidad y todas las implicaciones que tiene en nuestro desarrollo físico y socioemocional, y en el de los demás, seguirá siendo un problema de salud pública y de abuso de poder. 


Referencias

Candela Martín, Antonia. (2011) Entrevista realizada por Gisela Mariño. 24 de noviembre.

Castillo Troncoso, A. (2000) La polémica en torno a la educación sexual en la ciudad de México durante la década de los años treinta. Estudios Sociológicos. El Colegio de México.

González Villareal, R. (2018) La reforma educativa en México: 1970-1976. Espacio, Tiempo y Educación. Universidad Pedagógica Nacional.

Martínez Álvarez, S. I. (2018) Construcción social de los contenidos de educación sexual en el aula de una escuela secundaria de la Ciudad de México: Un estudio etnográfico [Tesis para obtener el grado de Doctora en ciencias]. Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, Departamento de Investigaciones Educativas.

Mejía Pérez, G. (2013) “Análisis de políticas de educación sexual y de la sexualidad en México”. Caleidoscopio, 16(29), pp. 41-71.