Dossier Democracia, Ciudadanía y Propiedad

Alejandro Estrella, Diana Fuentes y Miguel Zapata

El carácter pluriforme e interrelacionado de las crisis a las que nos enfrentamos vuelve visibles tensiones inherentes a la sociedad capitalista que han venido exacerbándose tras décadas de modelo neoliberal. Asistimos, así, a una radicalización de repliegues proteccionistas y a un uso creciente de los poderes del Estado para reorientar el orden económico, mientras se agudiza el deterioro de la democracia y sus marcos institucionales básicos. Ese deterioro se expresa en transformaciones concretas que tocan a la vez tres fenómenos: la ciudadanía, la propiedad y la democracia. La primera, porque fluctúa entre una atribución de derechos formal y una diversificación creciente de formas de precarización, exclusión y violencia; la segunda, porque ya no sólo se concentra en manos de unos pocos mientras se despoja a la mayoría, sino que se redefine a partir de nuevos principios, prácticas y tecnologías; la tercera, porque si bien sus procedimientos siguen funcionando, lo hacen erosionando profundamente las capacidades de decidir sobre lo común.

El presente dossier analiza esta tríada de procesos relacionándolos entre sí para entender cómo cada uno de ellos influye en los demás. Proponemos, por tanto, una lectura que funciona en dos sentidos. Primero, como un espacio crítico en el que cada elemento puede entenderse, no como un concepto fijo y determinado, sino históricamente situado y, por tanto, reversible y susceptible de resignificación. Segundo, como una herramienta de análisis que, aclarando algunos aspectos de cada uno de los tres elementos, en función de sus rasgos y dinámicas específicos, profundice en su sentido al mostrar cómo afecta y es afectado por los otros dos. Esperamos que cada uno de los bloques y textos sea lo suficientemente poroso como para se establezca un diálogo entre todos, capaz de abrir nuevas interpretaciones.

La primera sección se organiza en torno a la tensión existente entre, por una parte, una noción de ciudadanía que habría de asumir el reconocimiento de derechos, la protección económica y la participación política; y, por otra, la constatación de que hay aspectos fundamentales de la identidad colectiva que ni siquiera se expresarían con la plena satisfacción de todas las condiciones anteriores. El segundo bloque da cuenta de cómo la categoría de propiedad se va alejando de los marcos económicos clásicos con los que se ha tratado de naturalizar. Esto, porque el resquebrajamiento del imaginario liberal apunta en dos sentidos opuestos: uno que blinda la discusión en torno al reparto y a las lógicas de legitimidad que lo sostienen, y otro que pone en entredicho la nueva configuración digital tecnológica, así como las fronteras entre lo público y lo privado, la posesión y el control, el título jurídico y la disposición del espacio. Por último, la sección dedicada a la democracia no se limita a describir su deterioro, sino que trata de pensar un presente en el que ésta se manifiesta como un horizonte de sentido imprescindible pero imposible de concretar de manera definitiva.

Sin ánimo de agotar los posibles diálogos entrecruzados, pueden señalarse algunas de las vinculaciones entre los diferentes textos. Por ejemplo: la pregunta por la propiedad que atraviesa los viejos debates de Putney de 1647, en el marco de la revolución inglesa, reaparece, si bien transformada, en la propiedad-soberana que la neorreacción opone a la ley cívica. La distinción entre el ciudadano y el subjectus resuena en la nueva ciudadanía dual. La Habermas Machine simula un procedimiento deliberativo que ejemplifica cómo la representación no puede captar totalmente lo político. La nación como propiedad pone en el centro un debate migratorio que conecta con la propiedad intangible y las charter cities contemporáneas. La ciudadanía diferida del porfiriato ilumina el modo de tutelaje que persiste cuando, prometiéndole al ciudadano participación, le niega agencia. A partir del análisis de algunos de estos cruces, las editoras comenzamos a vislumbrar algo que hasta el momento sólo intuíamos: que la propiedad, la ciudadanía y la democracia se juegan hoy, en buena medida, como una disputa por el espacio. Porque si gran parte del conflicto político moderno se organizó en torno al futuro —con la promesa de un mejor mañana o una esperanza revolucionaria—, ahora, cuando el porvenir toma la tenebrosa forma del colapso, la lucha parece darse por un lugar, en el presente, donde la vivienda, el territorio o el cuerpo no resulten expropiados, agredidos ni desplazados. 

En definitiva, esperamos que los textos que integran este dossier puedan mostrar cómo las intersecciones entre fenómenos, previamente atendidos casi exclusivamente bajo las categorías de propiedad, ciudadanía y democracia, constituyen el lugar donde se están dirimiendo algunas de las cuestiones más decisivas de nuestro tiempo. No se trata, insistimos, de elegir uno de los tres vértices como clave explicativa, sino de sostener la tensión entre ellos para pensar, desde ya, qué tipo de sociedad queremos construir.

En la elaboración de este proyecto colaboran miembros de la Red Democracia y Horizontes en Disputa y del grupo de Filosofía Social: Análisis Crítico de la Sociedad y la Cultura, proyectos colectivos con los que Revista Común guarda un estrecho contacto y cuyos integrantes participan con nosotras de diferentes formas y en distintos espacios. Además, hemos invitado a otras compañeras a colaborar en la elaboración del dossier, bajo la firme convicción de que la inteligencia colectiva es una de las mejores herramientas con las que contamos para encarar con esperanza crítica estos tiempos oscuros.

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