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Opinión

Revista Común

A LAS AUTORIDADES UNIVERSITARIAS

A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA

Lxs abajo firmantes, miembros de la comunidad académica, nos encontramos horrorizadxs e indignadxs por la continua y sistemática opresión del pueblo palestino llevada a cabo por el colonialismo de asentamiento sionista de los distintos gobiernos de Israel y que, después del ataque del 7 de octubre de 2023 perpetrado por Hamás, ha cobrado la dimensión de un genocidio.

Condenamos firmemente dicho ataque, pues nada justifica la pérdida de vidas civiles. Sin embargo, esos hechos no se inscriben en el vacío, ya que son resultado de décadas de atropellos, violaciones graves a derechos humanos y al derecho internacional por parte de Israel como fuerza ocupante, por las que nunca ha sido llamado a rendir cuentas para reparar al pueblo palestino. La población de Gaza lleva décadas confinada en la cárcel a cielo abierto más grande del planeta; la Franja ha sido convertida en un cementerio al aire libre y el control de Israel sobre Cisjordania es cada vez mayor debido a la constante expansión colonialista. Lo que inició en 1948 con la Nakba se reedita hoy con mayor fuerza y con el indignante silencio o el franco apoyo de la mayoría de los países europeos y de Estados Unidos, que se ha opuesto dos veces al cese al fuego exigido por la abrumadora mayoría de las naciones en la ONU.

La política sionista de Israel tiene objetivos puntuales: negar el derecho del pueblo palestino a existir como nación y/o Estado para apropiarse de todo su territorio, asesinando al mayor número de civiles posible y forzando al resto a huir a otros países, no sin haber catalogado al pueblo palestino, en fechas recientes, como “animales humanos”. Prueba de ello son los bombardeos y ataques indiscriminados a viviendas, hospitales, espacios religiosos como mezquitas e iglesias, escuelas, centros culturales, bibliotecas, universidades e incluso campos de refugiados. Con sed, hambre y sin medicamentos, sujetas a arrestos arbitrarios y desapariciones forzadas, las poblaciones de Gaza y de Cisjordania están siendo sometidas a las más inhumanas e indescriptibles condiciones. Estamos hablando del exterminio por goteo que hoy alcanza su máxima expresión.

Nuestras instituciones no pueden ser indiferentes ante el plan no sólo genocida, sino también de epistemicidio desplegado por Israel: la aniquilación de todo resguardo, físico y vivo, de la memoria histórica del pueblo palestino y que lo dota de una vida identitaria y cultural propia. Esto se lleva a cabo mediante la destrucción de cultivos tradicionales, parques, librerías, teatros, espacios culturales tan importantes como el centro cultural Rashad Shawa, galerías de arte como Eltiqa, acervos bibliográficos como la biblioteca municipal de Gaza o el Archivo Central, sitios arqueológicos de la Edad de Hierro, cementerios romanos, iglesias bizantinas del siglo V y mezquitas del siglo VII, entre otros. Según la estimación de la ONU, 70 % de los edificios escolares están dañados y el resto se ha convertido en refugios. La Universidad Al-Azhar y la Universidad Islámica fueron arrasadas. Esta destrucción representa un daño irreparable no sólo para el acervo cultural del pueblo palestino, sino para el del mundo entero.

Y, sin embargo, es más doloroso todavía el asesinato de nuestrxs colegas académicxs, de docentes y educadores, estudiantes, artistas, profesionistas y obrerxs que levantaron lo que en segundos ha sido derribado, de tantas y tantos palestinxs y el de sus familias. Nunca lo olvidaremos.

Como académicxs sabemos que la respuesta militar de Israel no busca establecer la paz y la convivencia de los pueblos. Por ello, en respuesta también al llamado de las Instituciones Palestinas de Educación Superior, a ustedes, que son nuestras autoridades, les pedimos:

  • Un pronunciamiento condenando los crímenes de guerra, lesa humanidad y genocidio de los cuales es víctima el pueblo palestino y exigiendo un alto al fuego permanente, que permita salvaguardar la salud y seguridad de la población civil tanto palestina como israelí.
  • En el marco del Convenio de Intercambio Cultural del 9 de julio de 1960 —aún vigente— celebrado entre el Estado mexicano y el Estado de Israel (artículos 1.º, 2.º, 3.º y 4.º), reclamamos un boicot activo, como lo es la suspensión de todo acuerdo, vínculo académico o programa de colaboración que hoy se mantenga con las universidades del Estado de Israel, encargadas de normalizar la limpieza étnica y el colonialismo promovidos por el sionismo. Esto incluye, por ejemplo, a) la Cátedra Rosario Castellanos (SRE-Universidad Hebrea de Jerusalén, 1997) y b) las becas otorgadas a estudiantes mexicanxs por el Instituto Weizmann de Ciencias.
  • El cese definitivo de la compra de productos y servicios de empresas que sostienen abiertamente el sionismo, como IBM, HP, etc., listadas por el Movimiento BDS.
  • Que se garanticen los espacios y actividades académicas destinados a abordar la situación de Palestina.

Es hoy cuando las acciones de nuestras instituciones deben ser contundentes: defender la vida, oponerse al genocidio, la deshumanización, repudiar el estado de apartheid en que sobreviven lxs palestinxs, denunciar la limpieza étnica que el ejército y el gobierno de Israel están llevando a cabo.

857 firmas de la UNAM, UAM, UACM, COLMEX, BUAP, CIESAS, INAH, entre otras instituciones. Se pueden consultar aquí: https://bit.ly/48HKBeN

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