En junio de 1967 Israel entró nuevamente en guerra con sus vecinos. Esta guerra duró seis días y los israelíes la llaman la guerra de los Seis Días, mientras que para los palestinos es conocida como la Naksa (retroceso en árabe). En ese corto periodo de tiempo, Israel conquistó Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, la Península de Sinaí y los Altos del Golán. Alrededor de 300 mil palestinos, musulmanes y cristianos, se convirtieron en refugiados a causa de esta guerra.

La Península del Sinaí pertenecía a Egipto y fue devuelta tras la guerra de 1973, mientras que los Altos del Golán aún no han sido devueltos a Siria, a pesar de que el derecho internacional así lo exige. Por otro lado, Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este continúan también bajo ocupación militar israelí a pesar de que el Armisticio de Rodas de 1949 establecía la “línea verde” que reconoce estos territorios como parte de un futuro Estado palestino.

En otras palabras, desde hace 58 años Israel está violando todos los días el derecho internacional, porque sigue ocupando territorios que le pertenecen a otro Estado, en el caso de Siria, o que son reconocidos por ese mismo derecho internacional para que constituyan un futuro Estado palestino con capital en Jerusalén Este.

Desde 1967, Israel controla todo el territorio de la Palestina histórica comprendido entre el río Jordán y el mar Mediterráneo. En este territorio, Israel ha establecido al menos tres distintos estatus legales para los palestinos: ciudadanos árabes israelíes, refugiados y apátridas. En cuanto a los judíos israelíes que habitan este territorio están los ciudadanos y los colonos que ocupan de manera ilegal Jerusalén Este y Cisjordania y que, además, desean recolonizar Gaza.

Tras la Primera Intifada, se firmaron los Acuerdos de Oslo, que tomaban en cuenta la línea verde del Armisticio de Rodas de 1949 para establecer las fronteras del futuro Estado palestino en Gaza y Cisjordania con capital en Jerusalén Este. Se esperaba que el 5 de mayo de 1999 se estableciera dicho Estado-nación, pero no sucedió así.

El 28 de septiembre de 2000 estalló la Segunda Intifada, lo cual supuso el fin de este proceso y la normalización del sistema de apartheid. A partir de 2003 el gobierno de Ariel Sharon comenzó a construir un muro para aislar los asentamientos ilegales israelíes de las ciudades y los poblados palestinos. Dos años después, Sharon decidió de manera unilateral desmantelar los asentamientos ilegales en Gaza y puso la mira en Cisjordania, donde los asentamientos ilegales aumentaron —y con ellos también el muro a su alrededor.

Un año después, en 2006, se llevaron a cabo elecciones legislativas en los Territorios Palestinos y Hamas ganó más escaños. La comunidad internacional no reconoció este triunfo y en Gaza se desató una ola de violencia entre Hamas y Fatah por el control de la franja.

A partir de 2007, esa pequeña franja de tierra ha quedado bloqueada por tierra, mar y cielo. Israel ha convertido ese territorio en una prisión al aire libre, en la cual decide quién entra y quién sale. Israel ha calculado que 2,300 calorías diarias son suficientes para que un palestino de Gaza no presente signos de malnutrición, y esa era la cantidad que permitía entrar a la franja antes del 7 de octubre de 2023.

Antes de esa fecha los palestinos de Jerusalén Este vivían bajo la constante amenaza de ser desalojados de sus casas y los palestinos de Cisjordania enfrentaban cada vez más restricciones en sus desplazamientos, o un aumento de la violencia por parte de los colonos israelíes según la zona en la que habitaban.

Recordemos que Cisjordania fue dividida por los acuerdos de Oslo en tres zonas: A, B y C. El resultado fue que únicamente en la zona A la Autoridad Palestina mantiene algo de control. Esta zona comprende solamente el 18% de Cisjordania y está conformada por ciudades como Ramala, Belén o Nablus.

Mientras Gaza estaba siendo bombardeada en 2008-2009 y 2014; mientras la Marcha por el Retorno de 2018 era duramente reprimida; mientras en 2021 y 2022 la franja era bombardeada otra vez, y aun ahora que, después del 7 de octubre de 2023, el “gueto está siendo liquidado”, en palabras de la escritora Masha Gessen, la situación de los palestinos de Cisjordania y Jerusalén Este no es mejor, pues enfrentan constantes ataques de los colonos que los despojan de sus casas, queman sus olivos y les disparan en total impunidad.