La victoria de Javier Milei en las elecciones presidenciales de Argentina ha encendido las alarmas en Latinoamérica. El ascenso de las extremas derechas en la región ha despertado la legítima pregunta sobre si es posible que surja un “Javier Milei mexicano” que esté en posibilidades de conquistar el poder político en un corto o mediano plazo.

El riesgo, aunque mínimo, existe. Hay organizaciones operando desde hace años en México que están enfocadas en difundir el pensamiento libertario, y personajes que están imitando, a su manera, el estilo de Javier Milei para ganar popularidad.

En su forma original, el libertarismo es una ideología política que sostiene la defensa de la libertad individual sobre cualquier tipo de restricción del Estado, las costumbres o la moral. En materia económica, propone un Estado mínimo que no colecte impuestos (los que considera un robo), que no brinde servicios públicos y que no tenga empresas productivas, al tiempo que no haya política monetaria ni que existan programas sociales.

Lo ideal para el libertarismo sería que no existiera un Estado o, en su defecto, que fuera lo más pequeño posible para dejar al mercado sin restricciones. Entre sus referentes intelectuales están los representantes de la Escuela Austriaca, Friedrich Hayek, Ludwig von Mises, Aryan Rand y Murray Rothbard, entre otros, que desarrollaron sus ideas desde la década de 1920 y hasta finales de 1980.

En el ámbito social y en su versión más pura, la ideología libertaria también está en contra de las restricciones morales sobre lo que puede circular en el mercado y sobre el desarrollo de la vida individual. Por ello, los libertarios históricamente defienden el libre consumo de drogas, el derecho al aborto, la venta de órganos y la libertad para decidir la orientación sexual y la libre identificación de género. No obstante, recientemente, personajes como Javier Milei han mezclado el libertarismo con aspectos del conservadurismo para articularse con expresiones de las nuevas derechas internacionales, oponiéndose, por ejemplo, al derecho al aborto.

En México, hay dos principales vertientes del libertarismo operando en estos momentos: las fundaciones ligadas al empresario Ricardo Salinas Pliego y el grupo de la plataforma México Libertario.

Del dueño de TV Azteca, destaca el Centro Ricardo B. Salinas Pliego, inaugurado en 2021, el cual absorbió la antigua Fundación Caminos para la Libertad, presidida por Sergio Sarmiento. Se trata de un centro de formación que tiene por objetivo difundir el pensamiento libertario por medio de congresos, concursos de ensayos y fomentar la creación de cuadros políticos (la senadora de Movimiento Ciudadano, Índira Kempis, es uno de sus “casos de éxito”). Además, Salinas Pliego inauguró el pasado 9 de septiembre la Universidad de la Libertad, que ofrece una licenciatura en Innovación y Emprendimiento, así como diversos cursos y capacitaciones. En esta universidad es donde trabaja la famosa libertaria guatemalteca, Gloria Álvarez.

Por otro lado, está México Libertario, liderado por personajes con perfiles más bajos de corte universitario como Víctor Hugo Becerra, fundador de la organización. Se trata de una plataforma, principalmente centrada en redes sociales, cuyo propósito es difundir la agenda libertaria en el país. Han declarado la pretensión de formar un Partido Libertario mexicano, sin mucho éxito hasta el momento. Centran su acción en charlas virtuales en YouTube y en ocasiones han organizado congresos presenciales en diversos espacios privados y académicos. Ellos fueron quienes trajeron a Javier Milei en 2018 y 2019 para brindar una serie de conferencias en la Universidad Anáhuac y en la FES Acatlán.

El Centro Salinas Pliego tiene una vocación elitista, pues está enfocado a crear cuadros profesionales ubicados en puntos estratégicos de la política y la iniciativa privada, en sintonía con los grandes think tanks internacionales del libertarismo, mientras que México Libertario tiene una misión mucho más divulgativa por medio de redes sociales con la pretensión de formar bases afines al libertarismo.

Ambas vertientes del libertarismo mexicano carecen de impacto social importante. El Centro Salinas Pliego se enfoca en educar a las élites, y México Libertario no deja de tener un lenguaje críptico y nada atractivo para la población, que hace que simplemente sea un nicho de redes sociales. Éste ha sido el histórico problema del libertarismo, su poca o nula capacidad para conectar con las necesidades de las personas. Es una ideología hecha a medida para empresarios con poco impacto en las masas.

La novedad de Javier Milei es precisamente que logró articular una ideología históricamente impopular con las preocupaciones de enormes segmentos de la población a partir de mezclar el libertarismo con estrategias discursivas típicas del “populismo” (élite / “la casta” vs. masas), el uso del lenguaje de odio contra las minorías y la izquierda, y un histrionismo que lo hizo destacable mediáticamente.

En México, la única personalidad con posibilidad real, aunque lejana, de convertirse en un “Milei mexicano” es Ricardo Salinas Pliego, el tercer empresario más rico del país. Cuenta con su think tank de pensamiento libertario operando desde hace décadas y desde el 2021 adoptó una personalidad de acosador digital en su cuenta de X (antes Twitter), dedicada a promover sus ideas libertarias desde un abierto discurso de odio contra minorías, políticos de izquierda, periodistas críticos y usuarios en general.

Entre las ideas que Salinas Pliego defiende que son típicamente libertarias están los llamados a abolir los impuestos (los cuales no paga en México ni Estados Unidos), el desprecio a los programas sociales, la lucha contra el proteccionismo económico de Estado, la promoción de las criptomonedas y la crítica visceral al comunismo, sólo por mencionar algunas.

La popularidad de Salinas Pliego ha crecido en redes sociales; incluso, ya tiene su pequeño ejército de troles, que lo llaman “Tío Richie” y que replican su discurso de odio contra “gobiernícolas”, como llama a quienes desean más presencia del Estado, y contra grupos minoritarios.

Sin embargo, a diferencia de Argentina, el contexto político-económico en México no es buen caldo de cultivo para que prospere una potencial carrera política del empresario o para que el pensamiento libertario se expanda como posible respuesta a una crisis económica, como sí ocurrió en Argentina.

Por otra parte, a diferencia de Javier Milei, quien empezó desde abajo en la construcción de su figura como libertario por medio de obras de teatro y apariciones en la televisión argentina, Ricardo Salinas Pliego tiene muchos más recursos para impulsar su agenda y su pensamiento en caso de encontrar un potencial contexto favorable.