“Genocidio” es una palabra propuesta en 1942 por el abogado polaco Raphael Lemkin para nombrar sucesos que hasta entonces eran considerados “crímenes sin nombre”. ¿A qué clase de crímenes se refería? Primero, al exterminio de un millón y medio de armenios a manos del imperio otomano en Turquía. Luego, al asesinato, a manos del régimen nazi, de seis millones de judíos, la mitad de la población romaní europea y cientos de miles de comunistas, anarquistas, homosexuales, personas con problemas de salud mental, neurodivergencias y discapacidad, así como testigos de Jehová. En ese proceso, conocido como el Holocausto, Lemkin perdió a 49 familiares, incluyendo a su madre y a su padre, asesinados en el campo de concentración y de exterminio de Auschwitz por su origen judío.
Pero ¿qué significa “genocidio”? Lemkin formó la palabra uniendo dos antiguos vocablos: el griego genos, que significa ‘pueblo’ o ‘raza’, y el sufijo latino -cide, que significa ‘asesinato’ o ‘matar’. Después de una larga lucha jurídica, logró que en 1946 la ONU definiera el genocidio como “actos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso” —es decir, como un crimen del derecho internacional que debe ser castigado—, y que en 1948 se firmara finalmente la Convención para la Prevención y el Castigo del Genocidio.
Desde entonces, en el mundo se han registrado diversos genocidios y reconocido otros ocurridos antes, como los perpetrados por potencias colonialistas europeas en África, América, Asia y Oceanía. Además del genocidio armenio y del Holocausto, algunos de los más conocidos son:
• El genocidio en Ruanda de 1994, cuando milicias hutus radicales asesinaron a 800 mil personas en cien días.
• El de 1992 a 1995 en la antigua Yugoslavia, donde el ejército serbobosnio exterminó y expulsó a miles de bosnios musulmanes.
• El de Guatemala en 1982 y 1983, cuando el ejército comandado por Efraín Ríos Montt asesinó a 1771 personas mayas ixil con la intención de exterminar a la etnia entera.
• Y el de Camboya en la década de 1970, cuando los Jemeres Rojos de Pol Pot asesinaron a un cuarto de la población del país en cuatro años.
¿Qué pasa hoy en día? ¿Nos hemos librado ya de este tipo de crímenes? Por desgracia, no. De hecho, hoy el mundo es testigo de varios genocidios. En África están ocurriendo al menos dos: el genocidio perpetrado por milicias paramilitares en Sudán contra grupos étnicos no árabes, en particular los masalit, y el conflicto armado en el Congo, herencia del genocidio en Ruanda y caracterizado por conflictos étnicos y crímenes de guerra, como violaciones masivas contra niñas y mujeres.
En Medio Oriente, el estado de Israel también está llevando a cabo un genocidio en Gaza contra la población palestina. ¿Pero por qué se habla de genocidio en Gaza y no de “guerra” o “conflicto”? El 7 de octubre de 2023, Hamas perpetró un ataque contra población civil israelí, el cual dejó un saldo de más de mil muertos, y tomó 250 rehenes. Desde entonces, bajo el pretexto de su “derecho a la autodefensa”, la respuesta de Israel ha sido desproporcionada. Comenzó una invasión de Gaza que ha dejado, a principios de julio de 2025 y de acuerdo con las cifras del Ministerio de Salud de Gaza, casi 60 mil muertos (cerca de 20 mil eran niñas y niños), aunque, según los datos de un estudio independiente del Royal Holloway College de la Universidad de Londres. hasta enero de este año habrían muerto 80 mil palestinos. Si se extrapola esa cifra, la cantidad de muertos hasta inicios de julio sería cercana a los cien mil. Se calcula, además, que hay más de 135 mil heridos, miles de personas enterradas bajo las ruinas de Gaza, cuya infraestructura (incluyendo escuelas y hospitales) ha sido destruida casi por completo por las más de 85 mil toneladas de explosivos que Israel ha usado, y que equivalen a 6 bombas atómicas, y hay también miles de denuncias de personas desaparecidas. Además, Israel ha impedido el paso de ayuda humanitaria, ha bombardeado cultivos y destruido el 85 % de las instalaciones de agua y saneamiento, a fin de provocar la escasez de agua potable, hambruna y condiciones invivibles para la población gazatí, que se ha visto forzada a desplazarse para sobrevivir.
Por la evidente intención de Israel de destruir parcial o totalmente a la población palestina en Gaza (intención de hecho expresada por sus autoridades, quienes han llamado a los palestinos “animales humanos” y han declarado su deseo de anexar ese territorio a toda costa), en diciembre de 2023 Sudáfrica interpuso ante la Corte Internacional de Justicia una demanda contra Israel por genocidio. Nicaragua, Colombia, Libia, México, Palestina, España, Turquía, Chile, las Maldivas, Bolivia e Irlanda se han sumado a la causa de distintas formas. Al mismo tiempo, organizaciones internacionales de derechos humanos y la misma ONU han compilado numerosas evidencias y testimonios que confirman lo que la población gazatí y manifestantes en todo el mundo gritan: que en Gaza no está ocurriendo una guerra, sino un genocidio.
