Los movimientos sociales y la izquierda en México: 150 años de lucha
Reseña


Baloy Mayo, Los movimientos sociales y la izquierda en México. 150 años de lucha, Siglo XXI Editores, Ciudad de México, 2020. 


La izquierda —y nos referimos a la revolucionaria socialista— en toda su dimensión política, social e intelectual se constituye históricamente como una alternativa a la explotación del hombre.

Baloy Mayo

La historia de la izquierda en México tiene una amplia riqueza que no suele ser comunicada, mucho menos analizada de manera crítica. Es por ello que la más reciente obra del escritor guerrerense Baloy Mayo, Los movimientos sociales y la izquierda en México. 150 años de lucha, cobra un alto valor, tanto por su gran esfuerzo recopilatorio, como por el análisis crítico de esta historia. Este trabajo le ha valido una mención en el Premio Casa de las Américas de la Habana en 2017 y lo ha llevado a su reciente publicación por Siglo XXI editores en 2020. 

Esta obra es un recuento de la historia de los movimientos sociales de izquierda en México, con una lectura desde la lucha de clases. Baloy Mayo comienza este recuento desde finales del siglo XIX, durante los inicios del porfiriato, con los alzamientos armados de corte socialista de Julio López Chávez en Chalco (1868-1869) y de Diego Hernández en la Sierra (1879), finalizando con los movimientos sociales de principios del siglo XXI, como la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) en 2006, entre otros. 

A lo largo de esta recapitulación histórica el autor da cuenta de la gran diversidad de enfoques filosóficos y de luchas de izquierda en México: formaciones marxistas y anarcosindicalistas entrelazándose; formaciones troskistas y estalinistas coexistiendo en territorio nacional; movimientos magonistas, cardenistas, zapatistas y lombardistas, que serán los que definirán los resultados de la revolución mexicana. Así como tendencias maoístas y guevaristas, que influirán en las guerrillas de izquierda, tanto rurales y urbanas de las décadas de 1960 y 1970. Guerrillas que a su vez dieron surgimiento al EZLN, EPR y sus derivados a finales del siglo XX. 

Esta larga historia se desenvuelve en orden cronológico a través de veintitrés pequeños capítulos, con una escritura ágil, la cual se encuentra magníficamente documentada. El trabajo de Baloy Mayo es excepcional en este último punto, pues también es fruto de su estudio y cercanía con las guerrillas del Estado de Guerrero en el pasado (según señala en entrevista para A Barlovento Informa). El resultado de esta obra es una excelente historia abreviada de la izquierda en México.

Los párrafos anteriores podrían ser la breve reseña de este libro, pero est obra tiene una peculiaridad: carece de una introducción que guíe al mismo, así como una conclusión que lo cierre. Por esto, da la impresión en algunos momentos de ser ensayos de movimientos sociales que podrían leerse independientemente, a veces sin un claro hilo más que su sucesión cronológica. Sin conocer las razones del autor, especulo que se trata de una invitación a tener una lectura crítica sobre las historias de la izquierda que desarrolla. En otras palabras, la obra puede tener múltiples interpretaciones, lecturas y aristas, al dejar esta apertura.

En este sentido, me centraré en resaltar un tema que atraviesa la mayor parte de los capítulos y que puede ser muy fructífera para la discusión: las razones por las cuales la izquierda de corte anticapitalista se constituye hoy en día en una fuerza política marginal en México. Esto es notorio desde su falta de presencia en la discusión pública general, hasta su ausencia en el campo de la política de partidos electorales en donde no tienen ninguna representación siquiera como partidos socialistas, a diferencia de otras partes del mundo. Las razones de esta situación se pueden derivar de cuestiones internas como externas a dichos movimientos sociales y a la izquierda mexicana; así como su interrelación.  

Las razones internas están relacionadas con dogmatismos sobre las líneas políticas de acción, en un sectarismo constante de la izquierda, en una falta de diagnóstico acertado de las condiciones materiales, sociales y políticas a las que se enfrenta emprendiendo acciones condenadas al fracaso; así como a errores estratégicos, que han impedido más de una vez lograr una unidad de los diversos movimientos sociales de izquierda para lograr la praxis política de gran escala. Estos ejemplos abundan a lo largo de los capítulos.

Sin embargo, dichos problemas internos son indisolubles de lo externo, es decir, de las fuerzas antagonistas a las que se han contrapuesto los movimientos sociales de izquierda y que también explican su derrota. En primer lugar, las fuerzas estatales en sus diversas configuraciones enfrentaron a muchos de estos movimientos implacablemente. No solo se trató de violencia y represión directa (asesinatos, desapariciones, uso de la fuerza pública, etc.), también de la cooptación, desmovilización y control de los movimientos y luchas de izquierda con múltiples formas. Siendo las herramientas más importantes para el control político el corporativismo priista y su alianza con el estalinismo (desde la década de 1930). 

Es en esta historia que resalta la figura de Lombardo Toledano, que cataloga Baloy como “el maestro del alto oportunismo”, que impulsó tanto la creación de un movimiento laboral en línea con el gobierno mexicano, como adoptó la línea política del estalinismo internacional. En otras palabras, se trató de la defensa internacional de la URSS (del “socialismo en un solo país”), sin considerar la posibilidad de emprender un movimiento revolucionario o anticapitalista en México. Por el contrario, se apegó a la idea del cambio por etapas, por lo que primero era apoyar al desarrollo del capitalismo en el país, lo cual plasmó en las políticas del Partido Comunista Mexicano (PCM) al fomentar la alineación política y apoyo sindical al gobierno mexicano. 

Los efectos de esto fue un debilitamiento de los movimientos socialistas y comunistas en México, que tenían a la Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM) y al PCM como muros de contención. La crítica que hace Boloy Mayo es devastadora: el PCM apoyó el asesinato de Trostky y el giro a la derecha de Manuel Ávila Camacho; la CTM bloqueó la independencia y democracia sindical, condenó en su momento al movimiento estudiantil de 1968, entre otras infamias; acciones que debilitaron al movimiento obrero durante décadas y sus relaciones con otros movimientos sociales de izquierda. Esto tuvo como desenlace que la izquierda anticapitalista en México haya terminado con un papel marginal ante la falta de bases sociales obreras con las cuales consolidarse.

Y si bien décadas después la legitimidad del corporativismo y el estalinismo se vendría abajo, con el triunfo del neoliberalismo y la caída de la URSS en 1991, el daño a los movimientos obreros y de izquierda estaba ya hecho desde tiempo atrás.

Esto no quiere decir que no haya continuado o surgido movimientos sociales de izquierda en México, incluso de relevancia a nivel internacional, como lo ha sido el EZLN. Aunque este último se ha mantenido contenido, sin un horizonte como la izquierda de antaño de toma del poder estatal, e incluso ha tendido hacia el anarquismo que implica un alejamiento de dicho objetivo. Y la izquierda que ha ganado las elecciones, por su parte, es una que trabaja con una óptica de humanizar y modernizar el capitalismo mexicano, y no en su superación, como lo ha buscado históricamente el socialismo y comunismo. 

Leer y discutir la historia de la izquierda en México, ser críticos con sus triunfos y fracasos, es lo que nos permite este libro de Baloy Mayo. Como también nos permite reflexionar sobre que existe un territorio fértil para un renacimiento de la izquierda anticapitalista, recuperando la herencia histórica de la misma y respondiendo así a las terribles condiciones sociales que el capitalismo despliega hoy día sobre el país. 

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