Las filósofas que nos formaron
Presentación


Este es un extracto de: Aurora Georgina Bustos Arellano y Mayra Jocelin Martínez Martínez (coords.), Las filósofas que nos formaron. Injusticias, retos y propuestas en la Filosofía, Centro de Estudios Humanísticos-UANL, Monterrey, 2022. Descarga el libro completo aquí.


 

El salón de clases continúa siendo el espacio que ofrece las posibilidades más radicales en la academia.

bell hooks, Enseñar para transgredir

 

El proyecto que tienes frente a ti comienza con una pregunta tramposa: ¿Quiénes son las filósofas que te formaron? Tómate, como nosotras, un minuto —o cinco— para pensar antes de seguir con la lectura. Seguramente, te darás cuenta de que las respuestas generan más dudas e interrogantes. Así empezamos la empresa filosófica.

A lo largo de nuestra trayectoria, como docentes y académicas en formación, quienes preparamos este libro, hemos escuchado la diversidad de experiencias, sentires y reflexiones del alumnado universitario en torno a los incidentes de exclusión, aislamiento, incomprensión e injusticia al interior de aquellos lugares, físicos y teóricos, donde deberían de sentirse más libres, a saber: el aula escolar.  Al introducir Las filósofas que nos formaron en el espacio universitario, tenemos la intención y propósito de crear conversaciones en torno a nuestra formación teórica, profesional y humana desde un lugar equitativo y franco. Queremos construir, con todas nuestras voces, un espacio abierto a nuevas ideas y propuestas. 

Para mostrar, inicialmente, la posibilidad de un diálogo distinto y valioso, consideramos la inclusión del lenguaje gráfico y artístico que representa cómo el arte participa -igualmente- en la creación filosófica. De tal manera que la propuesta artística de Isabel Rentería, ilustradora y filósofa en formación no es casualidad.  Y, si bien concebimos esta iniciativa como un libro en el cual cada capítulo fuera acompañado por una ilustración original, la dedicación y maestría de la colaboración de Rentería superó con creces esa empresa. Además de la contribución teórica, Las filósofas que nos formaron comprende diez ilustraciones en las cuales se interpreta y representa la humanidad de quienes hacen y nos forman en la filosofía. A través de imágenes, Rentería logra capturar —con particular colorido y creatividad— el proceso de creación de teorías en filosofía; y en su atención y precisión de detalle, el arte de este proyecto encarna la complejidad de las filósofas como personas. El entrelazado entre eidos y logos es el proceso, de representación y reinterpretación, que Rentería propone como reconocimiento de quienes enriquecen, con su diversidad de voces y perspectivas, la forma en que concebimos la filosofía. 

Isabel Rentería. Con el desborde de pensamiento.

Este es un libro de múltiples lecturas y lectorxs, cuyas reflexiones sabemos que se replicarán más allá del espacio —virtual o presencial— de las aulas universitarias. Así, Las filósofas que nos formaron nació de nuestro compromiso por señalar las contribuciones de las filósofas en la disciplina; no sólo como reconocimiento y reparación de la invisibilización del trabajo intelectual de éstas, sino ir más allá de la labor histórica.  Concebido, en medio de un contexto social y educativo impactado por los efectos personales y políticos de la pandemia por SARS-CoV-2, invitamos a 12 compañeras filósofas para conversar en torno a la pregunta: ¿Quiénes son las filósofas que nos formaron? Así, este proyecto despliega y articula once respuestas, emitidas desde distintos espacios y posiciones en la Filosofía profesional de América Latina. 

El primer apartado que encontrarás en este proyecto está conformado por aquellos trabajos que responden directamente a la pregunta vital: ¿quiénes son las filósofas que nos formaron? La riqueza metodológica, lingüística y conceptual de las colaboraciones de las filósofas: Érika Torres Torres, Djamila Ribeiro, Jocelin Martínez y Lia Pinehro; representan en conjunto el mosaico de voces y perspectivas sobre lo que es y puede llegar a convertirse nuestra disciplina humanística.

Desde su concepción, una de las intenciones de este proyecto ha sido otorgar un espacio para la expresión creativa de la filosofía. Por ello, Las filósofas que nos formaron es condición de posibilidad de confluencias intergeneracionales entre filósofas. Una muestra de dichos encuentros es «Ruth Millikan: Cómo la biosemántica revolucionó la filosofía de la mente» de la filósofa colombiana Érika Torres. En este texto, Torrescombina el ensayo monográfico con la entrevista, y al hacerlo logra presentarnos tanto los problemas medulares de la filosofía de la mente, como la vida y obra de la filósofa estadounidense Ruth Millikan. Esta primera entrada nos acerca al problema de los contenidos mentales intencionales y el origen de la teoría biosemántica.  Con precisión y claridad, Torres señala cómo la teoría biosemántica de Millikan puede explicar tanto los mecanismos, como el contenido de los estados mentales, sin caer en los errores metodológicos y metafísicos de las teorías causales y las teorías normativas preexistentes. Al mismo tiempo, decidimos comenzar con esta colaboración, porque dentro del contexto actual de aislamiento social, Torres logra establecer un intercambio con Millikan sobre las experiencias personales y las preguntas académicas y filosóficas que dieron lugar a esta revolucionaria teoría.  Así, encontrarás una charla entre dos filósofas —frente a frente— normalizando la importancia de señalar las dificultades prácticas y teóricas de introducir una nueva discusión o enfoque en la filosofía dominante.

La segunda entrada cuenta con la participación de la filósofa brasileña Djamila Ribeiro. El texto llamado «Breves reflexões sobre lugar de fala» surge de la reflexión en torno a la reciente traducción al español del libro: Lugar Fala o El lugar de enunciación de la misma autora; en el cual se exponen las desigualdades sociales y las violencias estructurales existentes actualmente en Brasil. Con esta aportación, escrita en portugués, Ribeiro retoma las ideas de Sueli Carneiro, la cual señala que: “la lucha de las mujeres negras contra la opresión de género y de raza están dibujando nuevos contornos para la acción política feminista y antirracista”. Ribeiro vuelca la atención hacia estos tópicos en la sociedad brasileña actual y nos invita a conocer la herencia del pensamiento de la filósofa Lélia Gonzalez en la lucha histórica de las mujeres negras y la concepción de la categoría de amefricanidade. Asimismo, Ribeiro incorpora los estudios y discusiones filosóficas y feministas de Angela Davis, Patricia Hill Collins, Audre Lorde y bell hooks, entre otras, para concebir el lugar de enunciación, a saber: reclamar el lugar social donde se emiten sus discursos los grupos históricamente invisibilizados. Señalar un lugar de enunciación combate la violencia estructural, producto del silenciamiento impuesto, a ciertos grupos. No hay un sólo lugar; sino múltiples, porque son posibilidades que refutan la epistemología dominante del discurso unívoco y universalizante.

Isabel Rentería. Dentro del mundo

Posteriormente, “Gloria Anzaldúa: nepantlera de la filosofía”es un texto que nace de la reflexión personal de la filósofa mexicana Jocelin Martínez en torno a su propia formación humanista, de la mano de la filósofa, poeta, escritora, académica y activista chicana Gloria Anzaldúa. Ambas, Martínez y Anzaldúa, nos invitan a transicionar entre diferentes tipos de fronteras: las geográficas, las lingüísticas, las personales y las políticas.  Por su parte, Martínez nos ofrece un perfil de Anzaldúa, como chicana de séptima generación, la cual se pregunta sobre lo que significa la construcción de la vida intelectual, ligado con lo cotidiano y sus adversidades.  Al compás de este ir y venir entre lugares y tradiciones, Anzaldúa nos introduce al concepto de Nepantla como aquel lugar en el que: “se aprende … in between”. Nepantla nos permite identificar, afirma Martínez, el conflicto de las filósofas que lucha contra la aceptación de “vernos, leernos, entendernos” desde la mirada del canon masculino. La negligencia de reconocer el trabajo de desdoblamiento, por parte de quienes hacemos filosofía desde lugares, identidades e incluso lenguajes, no privilegiados; es denunciado. Y por ello la dupla Martínez-Anzaldúa nos preguntan: ¿Qué significa ser in between el hombre blanco y la filósofa? ¿Cómo vivimos in between las tradiciones occidentales en filosofía y los problemas de mi realidad?  ¿En qué nos transformamos una vez que reconocemos ese lugar intermedio? ¿Qué queremos ser si cuestionamos el statu quo de la filosofía? 

Para finalizar esta primera sección, cerramos con “El tejido de una formación nosótrica como mujeres y feministas en nuestros aprendizajes con las filósofas indígenas”. Un texto que nos comparte los aprendizajes centrales, en la formación política e intelectual, de la filósofa brasileña Lia Pinheiro con las mujeres zapatistas. Quienes si bien no se adhieren a los feminismos académicos o activistas, entablan con Pinheiro un diálogo que configuran desde su situación y autonomía epistémica.  Para la autora, los aprendizajes de los conceptos tejido y nosotras trazan la trayectoria histórica de los pueblos originarios y la lucha de las mujeres dentro de sus propias comunidades. Por un lado, el concepto de tejido hace referencia al entrelazado de las múltiples luchas y preocupaciones bajo la unidad de consenso asambleario. Tejer resulta imposible sin la aceptación de diferentes hilos: la diferencia dentro de lo colectivo. Así, tres dimensiones onto-epistémicas —afirma Pinheiro— están presentes en la lucha indígena donde el sujeto de conocimiento no es individual.  El nosotras de la lucha, por parte de las mujeres indígenas en Latinoamérica, se hace presente a través de la consigna: sin mujeres no hay revolución. Y en el corazón de la revolución caben muchas luchas, cabemos todas.

En el segundo apartado de este libro, el cual titulamos “Injusticia y opresión”, se reúnen las colaboraciones de tres filósofas mexicanas: Itzel Mayans, Melisa Vivanco y Esperanza Rodriguez. Su punto de encuentro es la examinación de aquellas acciones esenciales para el ejercicio y desarrollo de la filosofía como el trabajo de cuidados, la argumentación política y la atribución de conocimiento histórico; en las cuales se reproducen dinámicas de injusticia que justifican formas de opresión y discriminación. Estos tres artículos presentan argumentos sólidos sobre la urgencia de la reflexión teórica por parte de mujeres, y otros grupos identitariamente no hegemónicos, en la construcción de la filosofía.    

La columna titulada: “Injusticia de género y la necesidad de contar con un salario femenino para las labores de cuidados”nació como una intervención filosófica, en el espacio público, sobre los temas urgentes que aquejan a la sociedad actual. La filósofa mexicana Itzel Mayans defiende, con argumentos de la filosofía política y el feminismo marxista, que el maternar y trabajar fuera del espacio doméstico no es excluyente. La autora señala que el feminismo debe abanderar las causas que representan y benefician a la mayoría de las mujeres. Y que, a la vez, debe concebirse como un movimiento que erradique la opresión sexista, reconociendo el valor de las tareas de cuidado y de reproducción de la vida. Mayans señala, y distingue, tres aspectos concretos de quienes realizan labores de cuidados en condiciones agraviadas, por la pandemia del SARS-CoV-2; a saber: la pobreza económica en la disposición del tiempo; la injusticia de género causada por estereotipos perniciosos y la precarización de trabajo de cuidado.  Por ello, Mayans se pregunta, ¿cómo esta forma de desigualdad afecta la jornada de las mujeres profesionistas en la filosofía? Las respuestas revelan una crítica a la pertinencia del modelo de familia cisheteropaternal y señala sus impactos en los distintos aspectos de la vida política, social, económica y profesional de las mujeres. Finalmente, la autora advierte la necesidad de comenzar un diálogo frontal con respecto al lugar del trabajo de cuidado, más allá de la configuración de los espacios familiares. Esta columna nos hace preguntarnos, ¿a quiénes cuidan las filósofas y quiénes cuidan a las filósofas?

Isabel Rentería. Explorar más allá de lo imaginable

Asimismo, la filósofa y matemática mexicana Melisa Vivanco nos presenta el artículo “Términos cancelativos: cómo cancelar el debate ideológico con palabras”. La tesis principal de esta pieza señala que la intención de los hablantes, en el debate político, no sólo consiste en transmitir oposición frente a sus interlocutores específicos; sino desacreditar sus argumentos mediante el uso de términos cancelativos. Vivanco expone el poder ilocucionario de estos términos, a través del argot utilizado en el debate político actual. La fuerza ilocutiva, el valor semántico y la particularidad de la explicación pragmática de palabras, como feminazi, dan cuenta de cómo una palabra que transmite desprecio hacia el movimiento feminista también puede ser utilizada para desacreditar.  No obstante, Vivanco advierte que quien establece la definición de los términos cancelativos, como feminazi, no tiene una corriente particular en mente —o compromiso teórico particular—. Por el contrario, feminazi es conceptualmente vago y ahí radica el centro de su fuerza ilocucionaria. ¿Cuál es, entonces, la contribución semántica de dichos términos? Vivanco nos señala que el apelativo feminazi no dice algo, sino que cancela un discurso.

Hacia el final de esta segunda sección, el texto de Esperanza Rodríguez, “Filo-Sofía. La Filosofía, sus autoras y la injusticia epistémica”, nos presenta un replanteamiento de nuestra labor académica a partir de la denuncia de la invisibilización epistémica del trabajo de las mujeres en la disciplina.  El punto focal del análisis de Rodríguez es el concepto de injusticia epistémica, estipulado por la filósofa inglesa Miranda Fricker, a partir del cual Rodríguez señala que la multiplicidad de experiencias de injusticia y daño, experimentadas por docentes y estudiantes de filosofía, son producto de sesgos cognitivos que operan al interior de la socialización y construcción del conocimiento filosófico. Sin embargo, la creciente denuncia, movilización y organización de las filósofas, académicas y estudiantes en México en años recientes, nos ayudan a revelar las omisiones y convertir nuestra disciplina en un espacio de creación equitativo.

Finalmente, titulamos a la tercera y última parte de este proyecto “Retos y posibilidades”. En esta sección no sólo se indican críticas pertinentes a las prácticas del modelo académico actual. Las colaboraciones presentadas por las filósofas Atocha Aliseda, Erika Torres, Rita Machado y Moira Pérez también vislumbran posibilidades de cambio radical en la forma en que concebimos y hacemos filosofía.

Así se presenta la investigación titulada “Disparidad de género en la filosofía: El caso del alumnado de la FES Acatlán-UNAM”, conducida por las filósofas Atocha Aliseda Llera y Érika Torres. Este artículo presenta, a partir del análisis estadístico del estudiantado —en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de México— la desigualdad de condiciones y posibilidades académicas entre alumnas y alumnos de la carrera de filosofía. Las preguntas que provocan la evidencia empírica y estadística son urgentes, como lo señalan Aliseda y Torres: ¿qué causa la deserción de las mujeres estudiantes de la carrera de filosofía? Las autoras apuntan hacia ciertos modelos explicativos en filosofía, que podrían hacernos comprender este fenómeno. Sin embargo, Aliseda y Torres rebaten los supuestos de éstos; dado el respaldo empírico, como las experiencias vividas con alumnas participantes en los talleres de fortalecimiento académico de SWIP-Analytic México. Las autoras indican algunas de las razones, por las cuales las estudiantes de filosofía abandonan el camino universitario, como la incomodidad al momento de participar frente a un público mixto e incluso la presencia de sentimientos de inseguridad en espacios académicos está dominado por docentes y estudiantes hombres. Aliseda y Torres postulan -entonces- que esto sucede porque la academia manifiesta, y expresa abiertamente, una desconfianza injustificada hacia las capacidades filosóficas de las mujeres. Lo anterior impacta negativamente la permanencia de las alumnas en los programas universitarios, e incluso llega a truncar sus aspiraciones profesionales en la disciplina.  Las autoras, hacia el final del estudio, señalan que una primera estrategia de cambio es romper el estereotipo, promover espacios en los que los estudiantes de filosofía fortalezcan su seguridad, confianza y autoestima académica.

Posteriormente, la reflexión de la filósofa brasileña Rita Machado titulada “Las Pensadoras: Una experiencia de canon feminista” nos invita a recorrer los caminos de la filosofía feminista al lado de quienes escriben, desde el presente, sobre el  legado de las pioneras. Y al hacerlo, se proponen fundar un canon en el cual se señala la pluralidad, la diversidad y la potencia desde el cual las mujeres hacen filosofía. Con este objetivo, Machado nos da a conocer —aquí en México— la Escuela, Editora y Comunidad Las Pensadoras,  que nace como una propuesta de cambio frente a la filosofía hegemónica. El objetivo de esta comunidad es comprender el estudio del pensamiento filosófico desde una plataforma antirracista, anticlasista y antipatriarcal. Porque reconstruir el canon, afirma Machado, no sólo es una cuestión de reconocimiento; sino es una cuestión de justicia.

Por último, cerramos el cuerpo de este proyecto con el ensayo titulado “Incomodidades filosóficas: abrir la casa de la filosofía más allá del canon”en la voz de la filósofa argentina Moira Pérez. Pérez nos advierte la urgencia de ampliar las posibilidades temáticas e identitarias de nuestra comunidad, señalando que uno de los primeros pasos para lograrlo es modificando una de nuestras prácticas elementales: el citado bibliográfico. Con voz fuerte y potente, este texto cuestiona el ethos —hábito, costumbre— de la casa de Sofía y la selectividad y exclusión del reconocimiento bibliográfico sobre la cual se construyen jerarquías y dinámicas de autoridad. Pero detrás de estas manifestaciones de poder, afirma Pérez, existe algo igualmente más grave: la resistencia de la propia filosofía de teorizar sobre sus propias prácticas de opresión. Porque si bien cuestionar el canon implica incomodar el orden familiar, no significa destruirlo, sino reconfigurar constantemente el espacio para que acoja a todes. Por ello, Pérez nos impulsa a abrir las puertas de nuestra casa y derrumbar todo aquello que creemos fijo en nuestro sistema y configurar nuestros espacios de pensamiento, siempre desde la desde la incomodidad.

Finalmente, para nosotras —Jocelin Martínez Martínez, Aurora Bustos Arellano e Isabel Rentería— la experiencia vivida y vital de leer, editar, ilustrar y configurar este proyecto significa un privilegio y una responsabilidad. Las palabras para describir las emociones, retos y aprendizajes a lo largo de casi dos años de trabajo sobrepasan el propósito de esta presentación, por ello sólo expresamos: gracias.

Gracias al Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, cuyo personal administrativo como técnico otorgaron todas las facilidades materiales e institucionales para que esta propuesta esté en nuestras manos. Gracias al Dr. César Morado, director del Centro de Estudios Humanísticos, quien confío totalmente en nuestro criterio editorial; y más aún creyó -junto con nosotras- en la urgencia de un proyecto de esta naturaleza. Gracias a Concepción Martínez por el cuidado en la maquetación de este libro. Gracias a nuestras familias, amistades y redes de apoyo que nos han acompañado y sostenido, paciente y amorosamente, en las vicisitudes de la profesionalización filosófica y académica. Gracias a Atocha Aliseda, Djamila Ribeiro, Jocelin Martínez, Lia Pinheiro, Itzel Mayans, Melisa Vivanco, Esperanza Rodriguez, Érika Torres, Rita Machado, Moira Pérez, Isabel Rentería y Aurora Bustos Arellano por cuyas reflexiones, palabras y acciones responden a la pregunta (tramposa) con la que comenzó esta aventura:

 ¿Quiénes son las filósofas que te formaron?  Ellas.

Isabel Rentería. Ser filósofa
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